lunes, 27 de junio de 2016

Arañazo de gato


ERA la campaña del ‘sorpasso’, la del adelantamiento por la izquierda de Unidos Podemos al ‘agotado’ PSOE, en la que todo se fiaba a esa única novedad de una campaña en la que parecía que se iba a repetir todo lo vivido en aquel mes de diciembre que semeja ya tan lejano. Seis meses después, tras una lastimosa legislatura, conversaciones plagadas de egos y una campaña electoral más, nos encontramos con que volvemos a estar en aquel día de diciembre, como si estuviésemos a punto de celebrar la Navidad. Un lampedusianismo en el que todo se ha ido moviendo desde diversos frentes para que todo, finalmente, siguiese igual, o quizás no tanto.
El ‘sorpasso’ sobre el que ya se acunaban los miembros de Podemos, a excepción del brillante Iñigo Errejón-temeroso ante el no pacto con el PSOE y también ante la coalición con Izquierda Unida-, se ha quedado en un arañazo de gato. Las ínfulas de su mesiánico líder, que pretendía desgarrar al Partido Socialista en vez de entenderlo como un aliado, se han difuminado ante el votante del puño y la rosa y a sus propios votantes que parecen haberse despertado del encantamiento, quizás desde la negativa a pactar con el PSOE y poder así desplazar al Partido Popular de la presidencia del gobierno, algo que ahora, y a la vista de la fortaleza exhibida por los populares, ya se entiende como un imposible, quedándose todo como lo que pudo ser y no fue. Porque el Partido Popular se ha mostrado como inexpugnable. La posición firme de Mariano Rajoy, no sé si para España ha sido la correcta, pero para su partido sí. Ha recuperado apoyos, ha hecho de su figura algo irrenunciable para su partido y ha puesto al gran derrotado de la noche de ayer, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a sus pies.
Pisamos territorio gallego y aquí Alberto Núñez Feijoo ha hecho la foto precisa para arrancar la campaña (sí, otra campaña) en lo más alto de la ola, aplastando esa Marea con la que muchos han jugado como un tsunami que iba a arrastrarlo todo y al final, como el arañazo de Podemos, se ha quedado todo en una marejadilla.
Así las cosas se vuelve a abrir otra vez el tiempo del diálogo. Sí, señores, hay que volver a hablar. Con el catálogo de Ikea caducado y con todos los cupones ya utilizados, y con Ciudadanos, como en las partidas de tute, quedando solo para dar tabaco, son los dos grandes partidos, PP y PSOE, de los que tantos se estuvieron carcajeando, los que deben estructurar las diferentes posibilidades de gobierno. De nuevo los dos bloques antagónicos son los que se enfrentarán para disolver los inmovilismos de aquellos que se creen que han inventado el mundo y sin los que nada se puede llevar a cabo. En definitiva, se acerca la Navidad. 


Publicado en Diario de Pontevedra 27/06/2016

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