martes, 23 de febrero de 2016

Pontevedra y el sentido del humor

Rue Saint-Antoine nº 170
Memoria Hace treinta años Gonzalo Torrente Ballester regresaba a su inolvidable y querida Pontevedra a ofrecer una conferencia en la Deputación. ‘Pontevedra en mi obra literaria’ fue el título de aquella charla en la que, ante un auditorio abarrotado, evidenció ese amor por la ciudad, lo que ya había hecho poco antes charlando para este medio
 
Torrente Ballester en 1986 (Rafa)
El escritor Carlos Casares fue el encargado de realizar la presentación de la conferencia que hizo que Gonzalo Torrente Ballester regresara a una de las ciudades que más quería y que fotografió en numerosas ocasiones, como vemos en las imágenes que acompañan este texto y que guarda la Fundación que lleva su nombre. Inspiradora de sus novelas, sobre todo de ese monumento literario que es ‘La Saga/Fuga de JB’, pero también una botella lanzada al mar de la vida repleta de recuerdos y buenos momentos, de amistades y añoranzas familiares que hicieron de una estancia de dos años un firme anclaje a todo lo que envolvía a esta ciudad capacitada, incluso, y a diferencia de todas las demás, para elevarse sobre el suelo. 
Carlos Casares presentó a Gonzalo Torrente Ballester como «un escritor raro e inusual, no pareciéndose a ninguno de los restantes escritores de su época». Para continuar destacando su «inteligencia, ironía, humor, burlón de sí mismo y de los demás», elementos que van a estar muy presentes, ya no solo en lo literario, sino fuera de ese ámbito. La manera de enfrentarse a la vida y de relacionarse con los demás venía en gran medida definida por esas caracterísiticas que tan acertadamente puso sobre la mesa Carlos Casares. Diario de Pontevedra, a través de su redactor, Jesús Rodríguez, lo comprobó minutos antes de acceder al Salón Noble del Pazo Provincial, cuando el escritor ferrolano dedicó unos minutos a contestar una entrevista absolutamente deliciosa, y en la que se evidencia el sentido de todas esas definiciones que sobre él se harían unos minutos después.
La primera pregunta que el entrevistador lanza al entrevistado tiene que ver con el momento presente de su escritura, y si a estas alturas de la vida uno se para más a pensar en lo realizado que a seguir escribiendo, a lo que Torrente Ballester contesta: «Cuando uno se dedica a analizar lo que ha sido su obra es un mal síntoma, quiere decir que ya no se le ocurre nada nuevo, y yo aún no he llegado a ese momento. Todavía estoy escribiendo una novela». A partir del título de la conferencia se le pregunta al escritor por su relación con Galicia, y Pontevedra en concreto, respondiendo que «La mayor parte de mis materiales literarios proceden de Galicia, esto ya es suficiente. Pero como yo de Galicia, lo que conozco más es mi pueblo, que no lo he utilizado nunca, y la provincia de Pontevedra que es la que más he utilizado, creo que está dicha mi relación con Pontevedra». Y así continúa una entrevista llena de momentos especiales.
«-¿Y hay alguna razón especial por la que usted no viva en Galicia?» «-Una muy sencilla. Cuando me quise venir a vivir a Galicia al jubilarme no encontré piso después de buscarlo con ahínco en Pontevedra y La Coruña».
«-Pero, según sus propias manifestaciones, ¿necesitaba un piso un tanto grande?».
«-Hombre, claro, un piso para una familia de nueve personas, donde tenía que poner una biblioteca y donde hay un montón de dormitorios, no es ninguna cosa excesiva lo que necesito, pues ya lo tengo».
«-¿Cómo era la Pontevedra de su época?».
«-La Pontevedra de mi época, más o menos, era como la de hoy. Es decir, que hay un cierto número de casas nuevas, generalmente feas, que estropean las perspectivas nobles de la ciudad, pero esto ya empezaba a existir entonces». 
«-¿Y cómo era la Pontevedra cultural?».
«-Entonces era una ciudad muy atractiva. Tan atractiva que yo quise volver a vivir en ella, pero no sé cómo está ahora, culturalmente no tengo informes ni experiencia».
«-¿Qué destacaría de aquella ciudad?».
«Que era una ciudad pequeña, de gente simpática, refinada y con un gran sentido del humor, y en la que podía hacer la vida que uno quería sin que se metieran con uno».
«-¿Tenía atractivo cultural?»
«El atractivo cultural es una cosa muy relativa, si no llevas contigo la cultura es muy difícil que la encuentres. Lo que pasa en Pontevedra es que fue siempre una ciudad donde había gente especialmente leída y escribida. No sé si ahora sigue siéndolo, supongo que sí. Una ciudad en la que existe una institución tan importante como el Museo, con su biblioteca como centro de estudios, entonces había un Ateneo en cuya vida yo intervine bastante, en fin, que era una ciudad muy interesante a este respecto había mucha gente que leía y se interesaba. No sé si podría llamársele, como en algún tiempo, la ‘Atenas’ gallega. Pontevedra siempre fue una ciudad culta. En la que también existía la Coral Polifónica. Pero sobre todo lo que tenía encanto, color y sabor era andar  por sus calles».
Fotografía de la calle Sarmiento realizada por Torrente Ballester
A punto de terminar la entrevista Jesús Rodríguez vuelve al Instituto Femenino en el que Torrente Ballester impartía sus clases de Literatura veinte años atrás, antes de preguntar por la repercusión en cuanto al conocimiento de la gente de su persona tras la concesión del Premio Cervantes.
«-¿Tiene trato con alguno de los alumnos que tuvo en Pontevedra?
« -Me encuentro con frecuencia con ellos y me recuerdan con cariño. Eran chicas todas. Yo ante las mujeres tuve siempre cierta debilidad».
«-¿Era exigente o blando como catedrático»
«-Era exigente conmigo mismo, pero no suspendía a nadie. Es decir, yo daba las clases lo mejor que podía y sabía, y como suponía que todo el mundo había recibido lo necesario para un mínimo saber, los aprobaba».
«-¿Le ha molestado llegar a la gente de la calle gracias a la televisión»
«-No me molesta en absoluto, entre otras cosas porque el premio (se refiere al Premio Cervantes) fue después, no antes.
«-¿Sin embargo hasta que una de sus obras llegó a la pequeña pantalla no llegó a ser tan conocido?
«-En eso creo que hay cierto error ¿no? Porque hoy le preguntaron a una persona en la calle, aquí en Pontevedra, si le sonaba mi nombre. Y dijo que sí, que había un jugador de tenis que se llamaba como yo. De manera que no hay que fiarse mucho de la popularidad.



Publicado en Diario de Pontevedra 22/02/2016

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