miércoles, 30 de diciembre de 2015

El universo de Rosa Úbeda

Rue Saint-Antoine nº 170
Arte ‘Los instantes’ es el título de la exposición que hoy  inaugura la pontevedresa Rosa Úbeda en Taller Abierto. Una muestra de una semana de duración en la que la artista ofrece una selección de piezas de pequeño formato en las que se condensa su peculiar universo lleno de lecturas que se superponen para ofrecer un trabajo lleno de posibilidades



No es habitual ver la obra de Rosa Úbeda en su ciudad, Pontevedra. Mientras en Portugal su trabajo está muy presente en diferentes galerías  y en numerosas exposiciones colectivas a lo largo de estos últimos años, la Pontevedra en la que se establece su taller y en la que se origina un universo repleto de elementos singulares, no parece ofrecerle muchas posibilidades. Pero algo parece que está cambiando, tras participar este año que finaliza en la exposición celebrada en el Café Moderno, ‘Unha mirada. Dous Tempos. Pintores de Pontevedra II’, ahora, una selección de su obra, fundamentalmente de pequeño formato, se exhibirá a lo largo de esta semana navideña en el espacio dispuesto por Taller Abierto, en la plaza de la Estrella y que bien puede servir de previo a la gran exposición que protagonizará en el mes de otoño en el Pazo da Cultura de Pontevedra, junto a la artista Yolanda Dorda, en una nueva edición de ‘Na beira do río. Diálogos na Pintura’. 
Inteligentemente dispuesta en un espacio con muchas posibilidades, pero también con muchas complejidades, la exposición de Rosa Úbeda se abre con un gran lienzo, la pieza más grande de la exposición, y a partir de ahí, en diferentes espacios, sus obras se van disponiendo en una serie de conjuntos. Pequeños lienzos o dibujos sobre papel, todos ellos inéditos, van presentándonos el imaginario que se esconde tras una obra consolidada a lo largo del tiempo y con una dirección muy clara a la que, pese a las dificultades que de aproximación al público pueda ofrecer, la artista nunca ha renunciado, sabedora de que esa es la gran apuesta que debe hacer todo creador, la del camino en el que uno cree. «Algunas historias están en el papel y otras en la vida», esta frase, recogida en el panel que presenta a la artista y su obra en la entrada de la exposición, sintetiza esa doble inspiración que se condensa e interpreta en su trabajo, lecturas y vivencias que se van depositando en diferentes capas en sus obras, produciendo así un collage visual repleto de imágenes, pero también de textos, pistas que se van depositando para que las sigamos y conducirnos así a eso tan complicado, sobre todo para muchos, pero que solo el arte es capaz de provocar de una manera tan firme, como es la reflexión y el pensamiento.
Ayudada por el empleo del color sus figuras se disponen en espacios imaginarios, ausentes en muchos casos de referencias espaciales, tan solo figuras entre lo real y lo irreal, entre lo soñado y lo inventado, seres pertenecientes a una realidad paralela a la nuestra en la que la artista plantea la fragmentación de lenguajes y significados, una barrera creada conscientemente para dar rienda suelta a sus percepciones, a una libertad de acción que le otorga a sus piezas una suerte de genialidad propia de corrientes surrealistas o de grafismos relacionados con la infancia. Pero a través de ese aparente engaño o simulación de la ingenuidad, Rosa Úbeda genera en su obra una importante carga de reflexión, en gran parte alrededor del universo femenino, de la posición de la mujer en un ecosistema que claramente no le es propicio, ni ahora, ni mucho menos a lo largo de los siglos. Para ello la artista no duda en recuperar imágenes o textos inscritos en registros de nuestra cultura más ancestral para, desde ellos, propiciar un nuevo lenguaje y una nueva interpretación de lo que sucede en nuestros días a los que no deja de asomarse Rosa Úbeda como creadora que no debe renunciar a su tiempo para interpretarlo y analizarlo desde su obra.
En todas sus piezas se aprecia una frescura que llena su trabajo de una especie de lectura primitiva que dota de mayor fuerza a su lenguaje y ahí la mujer es la gran protagonista, la que con su imagen (y en muchos caso con la propia artista autorretratada) indaga en el papel de madre, amante, la pertenencia a una clase social, la relación con los hombres... y propiciar así una  suerte de imaginario a través del cual, y desde esos pequeños instantes, ofrecer «fogonazos que la intuición pura aporta a nuestro autoconocimiento», como afirma la artista, y es que hay mucho también de esto, del conocimiento de uno mismo, de hacer del arte una especie de terapia para intentar exortizar esos miedos que todos tenemos en nuestro interior. Fragmentos que no dejan de ser parte de un todo con muchos momentos en blanco, narraciones que se interrumpen en una discontinuidad que requiere de nuestra presencia para que desde nuestra experiencia hagamos nuestros esos huecos, esos abismos ante los que nos deja la artista para que exploremos también nuestra propia posición y encontremos la salida a esta especie de bestiario de la sociedad.

Instantes que no durarán demasiado tiempo. Destellos artísticos que tendrán solo una semana de duración, hasta el día 5 de enero, en horario de 18.00 a 21.00 horas, y que forma parte de una serie de exposiciones puntuales que Taller Abierto programa como complemento a un amplio número de actividades que realiza a lo largo del año siempre en torno a la creatividad y la cultura. Arquitectura, cine y fotografía protagonizan diferentes iniciativas que, junto con los fecundos talleres artísticos para niños, han ido calando en la ciudad de Pontevedra y convertido un espacio lleno de historia, como es la Casa de las Caras, en un activo cultural que no deja de incrementar la apuesta que ha hecho la ciudad y muchos de sus actores por la cultura. A las exposiciones de Susana Lorente o Antón Sobral, ahora le sucede la de Rosa Úbeda, todo un derroche de imaginación que, como en un cuento de princesas, tiene un final abrupto y precipitado, no esperen mucho tiempo para visitarla, para sumergirse en un universo lleno de singularidades originado en esta misma ciudad llena de pequeños instantes, de fragmentos de una vida.




Publicado en Diario de Pontevedra 28/12/2015.
Fotografía: Javier Cervera-Mercadillo

sábado, 26 de diciembre de 2015

O mal do horizonte

Qué significa o peche dunha libraría? O baleiro avanza, e pola súa natureza, ninguén se decata dese imperio até verse no baleiro. O desaloxo das almas, o abaratamento do maxín, a perda de osíxeno
(‘O último día de Terranova’. Manuel Rivas)



Xeografías para a esperanza. Ecosistemas en perigo de extinción. Horizontes dende os que albiscar o que en realidade somos, ou o que queda a estas alturas de nós. As librarías eríxense, nestes días de incertezas ante o que sone a cultura, ante a inmensidade estremecedora dun balbordo estéril, coma un acubillo no que durante uns minutos afastarse dun exterior salvaxe e desafiuzador para todos nós. Máis aló dun negocio unha libraría é un refuxio para a alma, o acougo preciso para facer o macuto, para encher de libros, reflexións ou ideas a nosa equipaxe e poder seguir en pé coa maior dignidade posíbel, ao fin e ao cabo, o único realmente importante.
De librarías, e máis concretamente dunha, pero que pode ser calquera libraría en calquera cidade ou pobo, fala Manuel Rivas na súa última novela, ‘O último día de Terranova’, unha novela que é poñer o compás onde tan necesario é, no punto exacto dende o que enfrontarse aos puntos cardinais, a unha situación de emerxencia nacional afastada de fronteiras e bandeiras.
As librarías esmorecen, día a día perdemos uns territorios nos que percorrer escenarios reais e outros irreais, ámbolos dous de importancia máxima coma sustento vital, nutriente na construción do individuo e masa da colectividade. Esa libraría de nome Terranova acolle nos seus andeis todo un imaxinario no que bulen lendas, historias, narracións, palabras, contos, fábulas, acontecementos... e así un devir de ingredientes dende os que falarnos desas capas que nos fan agromar e que constitúen a nosa identidade. Moitas delas inscritas como labirintos no interior dos libros, receptáculos nos que agochar un pasado sen o que non se entendería o presente. As lembranzas vencelladas a esa libraría emerxen como o osíxeno dende o fondo do mar, unha burbulla na que refuxiarnos durante uns minutos ata que estoure para deixarnos de novo á intemperie e, dende esa urxencia, é dende a que entendemos a súa necesidade. A paz interior que achega a nosa presenza nunha libraría nos fala dunha espiritualidade afastada do dogmático e enraizada na palabra, nunha oralidade que emerxe da propia terra para falar coa súa boca: «Na terra escondida/Fálase unha lingua/Que chove cos pés descalzos». O murmurio da terra que nos fala do mal do horizonte, de libros que levedan, do imperio do baleiro... un oráculo ao pé das lapas cuxas sombras proxéctanse en presenzas nesa caverna na representación da nosa verdade.
Os peches das librarías esquilman ese vencello coa terra, fan que chantemos os nosos pés entre as ruínas da memoria, entre os esqueletes da frustración, esnaquizando as floriñas amarelas ao tempo que se levanta o valado da apatía dunha sociedade indolente e sen capacidade de resposta. Mentras pechen as librarías seguiremos a fuxir de nós mesmos, ao medo á enfrontarnos a nosa propia esencia, ao que dende ben antigo tenta outorgarnos sentido coma especie. O labor das librarías durante moitas décadas aínda está por escribirse e, a maiores, por acadar rango de heroicidade, coma os espazos nos que se preservou a palabra, o porto no que atracaron libros e pensamentos, armas de destrución masiva que moitos perseguiron sinalando o lugar co xe da ignominia coa que eles mesmos quedaban tatuados.
Este sarillo literario serve para ir fiando nunha madeixa todos eses fíos que o mundo da escrita é quen de tecer. Pericia e sensibilidade acadan un relato afoutado dun recuncho concreto pero cun senso de universalidade, a trascendencia que a libraría como reduto da cultura tivo durante moito tempo e que agora estase vendo asoballado por unha realidade que despreza moito do que pode ofrecer, distraíndonos hacia territorios improdutivos, monótonos e alienantes, unha deriva á que o autor fai fronte subido a unha pequena barca coas velas enchidas dunha linguaxe poética pero sobre todo íntima, de voz baixa, de sedimento tras sedimento, para ir xerando unha costa dende a que albiscar a liña do horizonte, aínda que este non sexa moi esperanzador. O mal do horizonte lle chaman. «Enfermou de horizontes», lle dicían a Manuel Antonio, e dese mal tamén semella que esta sociedade vai a enfermar. Os síntomas son moi claros, e un deles é o peche das librarías.



Publicado no Diario de Pontevedra 26/12/2015
Fotografía: A libraría 'La poesía' cuxo peche serviu de inspiración a Manuel Rivas. Autor: Cabalar

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Pixar/Disney. Equilibrio xenial


NO ANO 2006 Disney merca Pixar, a compañía creadora de éxitos como Toy Story, Monsters, Buscando a Nemo ou Os incríbles, ao darse conta de que os seus protagonistas comezaban a verse superados polos feitos polos creativos de Pixar. Esa compra, entendida xa como un gran negocio, fixo temer a moitos que Pixar perdería parte da súa identidade, dun cine que revolucionou a animación grazas á aplicación dunha nova tecnoloxía pero tamén a unha serie de guións capaces de afondar no ser humano a través dunhas historias pensadas xa non só para rapaces.
Ben lonxe desa presunción Pixar soubo perfectamente controlar a dose de azucre con que gosta adornar os seus produtos Disney e, cun maior respaldo económico, xurdiron obras mestras como Cars, Ratatouille ou Up, xunto a outras películas tamén magníficas. Ese equilibrio entre os dous mundos, o de Pixar e o de Disney, funciona coma unha perfecta balanza na que calibrar ambos compoñentes e poñelos a disposición do cine, do cine con maiúsculas que é como se debe entender estas produccións, aínda que sexan de animación, semellando que sempre teñen que demostrar algo máis que o outro cine. Hoxe en día a animación permite facer algo moi semellante ao cine feito por actores reais, a súas historias, o seu desenvolvemento, a súa posta en común coa realidade, permítenos achegarnos ao que nos sucede hoxe en día, tamén a través deste cine de animación .
Bo exemplo diso é a última das súas estreas, ‘A viaxe de Arlo’ que durante estes días pódese ver nas nosas pantallas. Un filme cheo deses elementos que equilibran un produto para acadar a dose necesaria de éxito. A historia dun pequeno dinosauro medoso e con moitos complexos ao lombo e que se verá envolto nunha viaxe iniciática e chea de peripecias, permítenos ver o ben que se sabe adaptar  a productora a esa dinámica. Ese dinosauro posúe as características do ser humano que medra cheo de temores e de incomprensións e que se atopará no devir duha viaxe de aprendizaxe acompañado dun neno que ten o comportamento dun animal. Unha mutación que permite mudar os papeis e ofrecer un curioso contraste que achega unha nova visión a este tipo de narracións nas que o camiño conxunto vai establecendo todo ese proceso dende o que poder medrar e enfrontarse ao mundo adulto.
Non é novo ese emprego da viaxe como espazo de crecemento interior, e é algo que xorde da gran narrativa, tamén dos primeiros tempos. Qué é a Odisea senón o relato dunha viaxe ou Moby Dick?, colocar ao ser humano en situacións límites para tentar rescatar do seu interior aquilo que lle vai facer evolucionar. Tamén Disney o plantexou co Rei León  e máis tarde xa con Pixar en Up.
Pero no filme asoman outros ingredientes que seguen a facer medrar o cine de animación e así durante uns minutos o filme convértese nun western, que lle outorga un carácter épico ao argumento. Albíscase o Monument Valley fordiano, e atopámonos con escenas e planos moi do estilo do western clásico de Howard Hawks ou o máis recente de Kevin Costner. É a necesidade do desafío ante a natureza, o medirse con forzas moi superiores a un e que, dende a súa domesticación, serven para alicerzar un novo espírito. E despois, por suposto, a emoción, a bágoa que comeza a saír cando se resolve o argumento, cando entendemos que a viaxe, como tantas na vida, non foi un territorio ermo.
Cando por unha pantalla asoma Luxo Jr., esa lámpada que é a mascota de Pixar, preparámonos para asistir a unha aventura do mellor cine que se pode ver hoxe. Historias que teñen a animación case como unha disculpa para explorar as condutas do ser humano, ao fin e ao cabo, ao que sempre se debe calquera manifestación artística, e o que fai Pixar, e o que nos chega a transmitir e arte de primeira categoría froito dun equilibrio xenial.





Publicado no suplemento Táboa Redonda. Diario de Pontevedra e El Progreso de Lugo 20/12/2015

martes, 22 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto X (e agora si, derradeiro)

E agora que?
Nunca nos vimos noutra igual. Hai que pactar. O que semella unha ignominia na boca dalgúns políticos é simplemente o que é, facer política. Con catro partidos amplamente representativos do electorado non queda outra que conversar e chegar a acordos. Rematou aquilo das matemáticas de gardería e agora veremos, de verdade, de que pasta están feitos os nosos políticos.
Resulta moi tenro escoitar, ao raiar a alba deste novo tempo, ao PP lanzar recadiños ao PSOE, ao que tratou como un despoxo ao longo da campaña, facéndolle as beiras ante un posible apoio ao seu candidato. Tamén emociona o permanente recurso de que ten que gobernar a lista máis votada e porqué? pregúntome eu. Non estamos nunha democracia parlamentaria na que ao presidente do Goberno o elixen os representantes do pobo no Parlamento? Ah! que non sabían o que era unha democracia parlamentaria? Pois aquí van a comezar a sabelo, e a sabelo de verdade, tras días e meses de infundir o medo ante o goberno dun conxunto de partidos, como se fose unha maldición biblica que arrasa as terras, cando iso é, simplemente, unha coalición.


Publicado no Diario de Pontevedra 22/12/2015

lunes, 21 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto IX (e derradeiro)

Ollos de muller
Mentres Mariano Rajoy arengaba ás masas agolpadas baixo a sede de Génova arredor das doce da noite, os ollos das mulleres que o rodeaban, Viri Fernández, Soraya Sáez de Santamaría e Dolores de Cospedal reflectían a realidade do Partido Popular tras os resultados electorais.
Ollos de muller que nunca enganan, nos que a verdade non entende das palabras fronte ao xentío ou da pel morena de Javier Arenas, (si, cando despertaron Javier Arenas seguía alí). Neses ollos asomaban os números do PP, os reais, os que non entenden de porcentaxes de votos ou de interpretacións partidistas, e si do escenario que se lle abre ao partido a partir de hoxe. Tamén saben que a terra queimada que deixou o PP coa súa maioría absoluta ao longo destes catro anos non vai ser o mellor terreo para que medren os pactos. Tamén saben que, por moito que Mariano Rajoy fale de que debe gobernar a lista máis votada, o voto da xente e a representatividade obtida na noite electoral polas diferentes opcións políticas abre un xogo de acordos que, dentro dunha democracia parlamentaria, non o esquezan, permite posibilidades que se afastan da do goberno da lista máis votada, sendo perfectamente legais e válidas e tamén saben, como sabemos todos, que xa nada voltará a ser igual que ata agora, que un tempo rematou e que unha maneira de entender unha certa política e a todo un país xa non ten sentido dende hoxe. Eses ollos, a piques de que deles broten as bágoas, convértense nunha lagoa de inocencia na que se reflicten os días de viño e rosas, as ledicias e os sufrimentos, pero sobre todo, un tempo que esvaece, un tempo contido nuns ollos de muller.


Publicado no Diario de Pontevedra 21/12/2015 

sábado, 19 de diciembre de 2015

¡Que la fuerza les acompañe!


Seguramente ya lo han sentido todos ustedes durante estos largos e interminables días. Una sensación que se iba aproximando a nuestros cuerpos, una percepción que poco a poco se adueña de nuestro interior. Voces que les hablan de conquistas, seres que luchan por lograr el poder, diálogos encriptados, luces destelleantes, miradas desafiantes, cruces de espadas... Sí, todo eso es el despertar de la fuerza, el pulso permanente de una campaña electoral que desemboca mañana en unas urnas abiertas para intentar captar a los votantes en la hora de reclutar un ejército con el que combatir los desajustes de nuestra sociedad.
Además de esa jornada de votaciones este fin de semana ha unido caprichosamente, desde la voluntad marianista, a los comicios con el estreno de una de esas películas capaces de convertirse en un tsunami cinematográfico, un vendaval de emociones y recuerdos de una franquicia que comenzó a funcionar en 1977, curiosamente, el mismo año en el que España estrenaba sus urnas democráticas tras la muerte del tirano, un Lord Sith de pacotilla, que dejó pasó a un tiempo de libertades ganadas a pulso por todos los ciudadanos. También por sus políticos que, por mucho que esta sociedad se empeñe en pasarlos por la espada láser o enviarlos al ostracismo a alguna de las lunas de Tattoine, no dejan de ser necesarios si escapamos de las generalidades y las miserias en las que algunos se ven arrastrados, incapaces de resistirse al lado oscuro de la política, a la perversión de la persona y a la ambición de poder.
La Transición fue el origen de lo que somos hoy, un proceso muy mejorable, pero que sirvió, pese al progresivo envejecimiento, como el del Halcón Milenario, para cruzar décadas de bonanza y también de crisis, ni más ni menos que la travesía por lo que supone la existencia de un país. El campo magnético de la Transición ha ido perdiendo mucha de su fuerza, resquebrajándose por numerosos flancos debido a los ataques de los codiciosos, pero también, que nadie reniegue de ello o se coloque de perfil, a la indolencia general de una ciudadanía que solo hasta que notó que el aire no le llegaba, reaccionó. Aquellas urnas estrenadas en los sucesivos comicios de los años setenta y ochenta fueron una sorpresa continua, la capacidad de fascinación de un proyecto por construir y, al igual que cuando éramos niños y nos quedábamos pegados al escaparate de Radio Pontevedra con su videoclub viendo una y otra vez alguna de aquellas tres películas originarias en algún último modelo de televisor, no se dejaba de pensar en qué se podía convertir este país. Allí te podías pasar un buen rato, de pie, mirando fascinado aquellos monos naranjas de la Resistencia luchando contra las fuerzas imperiales queriendo destruir la Estrella de la Muerte. Poco a poco todo se fue desvirtuando, la democracia en España y también lo que dejaba de ser una trilogía original llena de frescura, audacia y osadía, para convertirse en una maquinaria abrumadora de dólares, euros o cualquier otra moneda del Sistema Solar. Star Wars se ha convertido en un fenómeno global con Disney ya como maestra de ceremonias estirando una ilusión convertida en negocio y estrategia. Cifras abrumadoras en diferentes sectores y una capacidad de infiltración en nuestras vidas a la que hemos asistido durante estas últimas semanas en un proceso gradual que estalla justamente en este fin de semana.
Nuestra democracia llega a mañana también exhausta, con la lengua fuera, como ese Yoda envejecido, aparentemente incapaz de nada, pero en el que todavía hay que confiar. Mañana, cuatro aspirantes a Jedi, con todas sus tropas, optarán a poner el caudal de su fuerza al servicio de la comunidad. Un despertar que parecía olvidado en esta España desvencijada, cosida a navajazos por los trapaceros de turno, secuaces de Jabba el Hutt. Una tierra desposeída ya de aquella esperanza y ausente de sí misma. Ahora, a ellos, junto a un pueblo aparentemente más despierto y consciente del letargo, les toca que vuelva a latir la esperanza y que la luz se imponga al imperio de las sombras.
Los cuatro se enfrentarán sobre un abismo, un agujero negro por el que los derrotados, que los habrá, no se crean todo lo que les digan mañana por la noche, serán engullidos. Quedan horas para que asistamos al último estreno de nuestra democracia, los que han visto ya ‘El despertar de la fuerza’, público y crítica, salen bastante satisfechos, ya que parece que se ha recobrado el pulso, parte de aquella energía positiva de los inicios. Ojalá ante el resultado de mañana estemos ante una recuperación de lo que significó nuestra llegada a la democracia. ¡Que la fuerza les acompañe!


Publicado en Diario de Pontevedra 19/12/2015


Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto VIII

Cores
Azul, vermello, laranxa e violeta. Son as catro cores que definiron a esta campaña electoral. A máis diferente da nosa historia democrática, a primeira na que catro opcións políticas, cos seus catro candidatos, teñen opcións claras de formar parte dun goberno na España do bipartidismo agotado, extenuado, e en claro estado de oxidación.
As enquisas, os sondeos ou as cociñas dos partidos xogan a subir e baixar as diferentes posibilidades ao longo da campaña electoral, a plantexar diferentes xogos de forzas de cara ao que poden ser os resultados finais no día de mañá. Todos eles confían en acadar porcentaxes de voto suficientes para situarse en posicións de privilexio, con opcións, ben de gobernar ou de ser decisivos de cara á creación dun goberno estable, pero é tal a indefinición que se acerta entre os electores cun pensa que todo pode ser posible.
Ao longo destes longuísimos quince días comprobamos a teima do PP por continuar coas mesmas políticas empregadas ata hoxe; tamén a resurrección, a media campaña, de Pedro Sánchez; a posibilidade dun partido de estragar todas as súas opcións en só uns poucos días, como é o caso de Ciudadanos, a adaptación ao medio dun ser salvaxe como Podemos e, no caso de Galicia, como dúas opcións que se necesitaban xuntas, Nós e En Marea afrontan unha loita fratricida cuxas consecuencias aínda non adiviñamos.


Publicado no Diario de Pontevedra 19/12/2015

viernes, 18 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto VII

Obtusos
Se lembran a marabillosa película ‘Cadena perpetua’ non esquecerían cal foi o momento no que ese perverso alcaide estoupa de ira ante o preso interpretado por Tim Robbins e que tanto lle axudaba na súa contabilidade, lembran? pois cando éste lle chama obtuso. A partir de aí o inferno. Unha palabra peor cunha labazada. A pluma por riba da espada.
A execrábel agresión sufrida polo presidente do Goberno en Pontevedra deixou, ademais dun acto que nunca debería terse producido, a visibilidade da cantidade de obtusos que poboan o noso territorio. Tantos que si voasen non veríamos o sol. O primeiro, evidentemente, o autor deses feitos, incapaz de saber que hai pasos que nunca se deben dar, que a reprobación de calquera persoa nunca debe exceder o argumentario, a palabra, e que con ela se pode facer moito dano, como vimos, tanto en ‘Cadena perpetua’, como no debate do pasado luns cando Mariano Rajoy puxo a mesma cara co alcaide ante a calificación da súa conduta ante os seus feitos políticos coma ‘indecentes’ por parte do líder do PSOE.
Pero obtusos tamén son os que nunha fracción de twitter comenzaron a trousar pola súa boca as barbaridades máis dispares. Dende vinculacións con partidos extremistas ata relacións ultras co Pontevedra c.f., dende un ataque perfectamente planificado ata os que vencellan este acto coas palabras de Pedro Sánchez nese debate. Tamén os que comezaron a elucubrar sobre a orixe social do agresor, os que falan da xeración de odio ao longo da campaña ou os que encheron as redes sociais con grazas de dubidoso gusto que non viñan máis que a encher de miserias o propio suceso.
Obtusos tamén foron os que ampliaron co photoshop o alcance das feridas do presidente para empatizar cos posibles votantes e tamén os que empregaron o traballo dos demais para tapar as súas carencias e facelo sen o máis mínimo decoro profesional ao copiar e reproducir a única imaxe do preciso instante da agresión obtida por este xornal da man de Santy Mosteiro e que medio mundo viu e emitiu respectando a súa autoría, mentres outros, cansados de dar leccións de ética xornalística, reveláronse coma rateiros da información.
Quizais é o tempo de preguntarse qué tipo de sociedade estamos a xerar tras este tipo de feitos nos que un rapaz de 17 anos plántase a carón de todo un presidente do Goberno e lle solta un puño sen o menor pudor ou arrepentimiento. Unha violencia alicerzada nunha sociedade que, por moito que lles custe entender aos obtusos, nada ten que ver coa política.


Publicado no Diario de Pontevedra 18/12/2015

miércoles, 16 de diciembre de 2015

A semente de Castelao

A publicación das viñetas publicadas en prensa por Castelao ponnos ante unha faciana máis do maxín do artista rianxeiro, a través dun xeito de achegarse ao público e de tentar poñelo diante de diferentes realidades nas que o ser humano e Galicia eran a súa teima.

O ESCOLANTE ANDALUZ. ¿Cuánto año tiene?
-Non temos año ningún; temos unha ovella.

HAI PROXECTOS culturais que xustifican o papel dunha editorial dentro do sistema cultural dun pobo. Aquilo que se pode achegar dende o prelo para afianzar o que somos e revelar moito do que nos conforma como sociedade. Esto ven de acontecer coa reedición por parte da editorial Galaxia en sete volumes de pequeno tamaño (non se asusten) divididos por temáticas, das viñetas de Castelao, compoñendo unha deliciosa obra chea da esencia do que supuña o quefacer do rianxeiro. Unha mezcla da súa capacidade para o debuxo pero tamén para, mediante unha escrita ben afinada, apuntar moitos dos elementos que lle preocupaban ante o que acontecía no mundo do seu tempo e en especial en Galicia.
Un por un o lector non deixa de gozar con cada un destes libros cheos de viñetas agrupados por diferentes temáticas: os vellos, os homes, os caciques, as mulleres, os animais, os nenos, todos eles forman parte desas ‘Cousas da vida’ que xa Galaxia editara nos anos sesenta e setenta recuperando os debuxos publicados en cabeceiras de prensa como ‘Galicia’, ‘Diario de Vigo’ e ‘Faro de Vigo’ por Castelao entre 1924 e 1925. En todos eles apreciase a destreza de Castelao para o debuxo, para sintetizar moitas cousas nunha soa liña, para recoller o mundo nun só trazo e chantalo nun pequeno papel cun claro compromiso co ser humano e a súa dignidade e, como non, coa súa terra.
As viaxes de Castelao por Europea conferíronlle unha fonda admiración pola viñeta, e pola súa capacidade como xeito de transmisión ao pobo de diferentes valores que podían suxeitar calquera revolución fronte as élites dominantes. Ese papel didáctico ou aleccionador é moi claro en Castelao que ademáis as enche dunha certa mirada poética ou sentimental que noutros debuxantes, como os da xeración posterior, os Maside ou Torres, que tamén desenvolveron interesantes carreiras no terreo da viñeta, foron eliminando para centrarse máis a fondo no carácter combativo da mensaxe.
Ese dicir as cousas rindo é propio do mundo da vangarda, da modernidade que se abría paso dende as vilas para alicerzar un novo espazo. O humor como a mellor arma para desentrañala realidade, pero sobre todo para xerar pensamento e reflexión no espectador. Unha semente dende a que xerar conciencia. E se falamos de semente poucos personaxes son tratados con tanta delicadeza e respecto coma os nenos. O número adicado aos cativos é todo un modelo do que pretendía Castelao con estas viñetas, con estes debuxos nos que as figuras dos nenos son a falta de maldade, o descubrimento da contorna na que se moven e a súa relación cos maiores. Viñetas medioambientais, culturais, sociais, reivindicativas, inocentes... en definitiva, pequenas xoias por cómo recolle Castelao con só unha mirada baseada nun sinxelo debuxo e un pequeno texto (unha ou dúas frases), unha mensaxe de fondo tan poderosa e chea de forza como a que posúen todas elas.
- ¿E papá volverá rico?
- Abonda que veña san, meu fillo.

Un debuxo tras outro este pequeno tratado filosófico sobre a realidade vivida nun tempo, pero tamén no que se agocha moito do que conforma a nosa identidade común, non deixa de abraiarnos, en boa medida por ese trazo fino de liñas sinxelas que se van enguedellando entre si ata facer da figura unha síntese do ser humano, perfilando de xeito maxistral os tipos da sociedade: os ricos, os pobres, os poderosos, os humildes, a nai, o fillo, as vellas... toda unha xeografía humana á que se debe Castelao e onde sabe que repousa o noso saber máis íntimo, aquel que nos identifica dun xeito como non o pode facer outra realidade. A vida dos seus debuxos xorde, precisamente, desa situación, de ser quen de trasladar un anaco de vida ao papel para poñelo ante nós e situarnos fronte a un espello. Un espello no que os nenos amosan unha mirada especial, a desa semente que no futuro convertirase no que somos.



Publicado no suplemento Táboa Redonda. Diario de Pontevedra e El Progreso de Lugo 13/12/2015

martes, 15 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto VI

Nós/Vós
Derradeira semana electoral enfilando todas as monturas e os seus xinetes a recta de meta, e algúns deses cabalos semellan ser cabalos de máis. Aí teñen o caso galego de Nós e as Mareas que desembocaron nunha estraña alianza co Podemos do benaventurado Pablo Iglesias que abduciu aos enchidos de votos e soños capitáns desas mareas para atraelos ao seu carón frustrando ó que debería ser un fronte común de claro tinte galeguista.
Amiguiños si, pero a vaquiña polo que vale, semella ser o slogan dos dous partidos con ascensión galega. O BNG, mimetizado nese Nós, coa estrela que según Callón sinala o credo verdadeiro, e os En Marea/Podemos, que serían Vós. Nós e Vós, ben separadiños, restando votos a un proxecto galego en común que se verá menosprezado por esa división, por eses dous cabalos correndo e gastando forzas por unhas siglas diferentes que deberían ser unha soa.
De novo a falta de unidade nesta terra cando se trata de defendernos a nós mesmos. Intereses partidistas, pensar que se gañarán máis votos subíndose ao carro das modas... e así sigan apuntando as razóns que a vostedes lle parezan, pero a realidade é que o acordo, cando se trata de ir nunha mesma dirección, semella sempre imposible. Poucas ocasións teremos tan boas para que xurda unha única voz con forza dende Galicia, agora, con dous cabalos loitando entre si, todo semella que ambos chegarán rebentados, e o pior, con lesións de cara un futuro sobre un mesmo cabalo.


Publicado no Diario de Pontevedra 15/12/2015

lunes, 14 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto V

En serio?
A última ocorrencia da campaña, a penúltima, que seguro que a estas horas xa se lanzou algunha outra á atmosfera, púxoa en circulación o presidente do Goberno e candidato do Partido Popular ao promover o traballo naqueles maiores que prolonguen a súa vida laboral mediante a exención do IRPF. Toda unha modernización do noso ‘parque laboral’ xa que en vez de adicar todos os esforzos a promover o traballo entre os mozos, o sector máis castigado polos índices de desemprego, adicámonos a prolongar o tempo de traballo da xente, eliminando outra das conquistas da nosa sociedade, como é o goce do tempo que a un lle pode quedar de vida.
O pasado domingo uns rapaciños cheos de ilusións no futuro (ou iso creo eu), repartían baixo o sol do inverno da Ferraría a propaganda do PP, unha publicidade titulada ‘España en serio’ na que se podía ler un dos obxectivos do Goberno: «Nos comprometemos a poner la economía al servicio de las personas». Tras ler isto e escoitar uns días despois a Mariano Rajoy xa só me queda pensar naquel corvo de José Luis Moreno, que dicía o de «Toma Moreno», acompañado dun simpático movemento oscilante de cintura.
Alentar o traballo da xente maior non é ser uns pioneiros no mundo á hora de axustarse aos novos tempos de longas esperanzas de vida nas persoas, simplemente é recortar a calidade de vida e promover un traballo que debería facer a xente que máis o precisa. Realmente isto é tomarse a España en serio?

Publicado no Diario de Pontevedra 12/12/2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto IV

Pandora
Abrir os programas electorais de cada un dos partidos que concorren ás eleccións supón, en moitos casos, abrir unha sorte de Caixa de Pandora da que saen as ideas máis variopintas.
O programa de Ciudadanos, unha vez que se deu en abrir, está sementando de furias e hidras as páxinas dos xornais, os micrófonos de radio ou os platós de televisión. Se no debate do pasado luns, que aínda segue a dar que falar, ao seu líder botáronlle no rostro, cando deixou de movelo, que aposte polo contrato único, dándolle carta blanca aos empresarios para despedir cando e cómo lles pete (si, aínda máis que agora); pois tras outro debate, a simpar Marta Rivera de la Cruz, número tres da candidatura de Ciudadanos por Madrid ao Congreso, e da que coñecíamos as súas bondades literarias e agora tamén as políticas, abriu a odiosa caixiña de par en par para, entre outras lindezas,  presentar a proposta para modificar a ley contra a violencia de xénero despoxándoa do seu carácter maioritariamente machista, cando a realidade, a miserábel realidade, empéñase en dicirnos que non é así, e de feito, e lamentábelmente, abriron a caixa no día en que morreron dúas mulleres a man de dous homes.
Dito e rexistrado. Agora asistiremos a baixada do volume, a dicir que o que se quería dicir realmente non era iso e Rivera porá o seu mellor sorriso para que confiemos nas súas políticas tan afastadas das do PP, iso si, sen clarexar en que dirección se afastan.

Publicado no Diario de Pontevedra 11/12/2015

sábado, 12 de diciembre de 2015

Antoine Doinel


"Se non fixera cine, estaría perdido.
Non podería facer nada, non sei facer outra cousa, sentiríame inválido" (François Truffaut)





Aínda co regusto do Culturgal na boca, Pontevedra vólvese a relamber co sabor doce da cultura nesta fin de semana. Desta volta toca cine, e cine do bo, dese que rara vez asoma polas carteleiras comerciais, coa posta en marcha dun deses proxectos cheos de ilusións que moi de vez en cando saen adiante, e non o dubiden, para quedarse. A edición número 0 do Festival Internacional Novos Cinemas é toda unha declaración de intencións sobre o perfil que se lle quere dar a este evento nas sucesivas edicións.
Tres días que encherán de cine o Teatro Principal, recuperando así un espazo que acolleu ás primeiras proxeccións cinematográficas na cidade e que pretende amosar aquelas longametraxes que supoñen a primeira ou segunda obra dun realizador ou realizadora. Pasado e presente que repousa nunha pantalla, nun ecosistema revitalizador para os que gustamos desta arte, e así, desta volta, xunto aos creadores que amosarán os seus traballos Javier Rebollo, Damien Manivel, João Pedro Plácido, Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius e Marta Verheyen, a dirección do festival, con bo tino e amosando que sabe de qué vai a cousa, proxectou onte, como todo un emblema do certame, outra primeira película, pero unha desas primeiras películas que o son non só dun director, senón de moitas outras cousas que acontecerían pouco despois. ‘Os 400 golpes’ de François Truffaut é un deses tesouros que, ante unha explosión nuclear que devastase o noso mundo, habería que meter nunha cápsula espacial para salvala do desastre. Ela deu orixe á Nouvelle Vague así como a un proceso de renovación do cinema que apostaba por unha maior veracidade afastándose da excesiva rixidez do cinema de estudo e insertando nas súas tramas un existencialismo que afondaba na situación do home e o seu tempo. Naquel 1959 François Truffaut dinamitou o cine dende a pantalla do Festival de Cannes e permitiu que toda unha xeración de novos directores, os Alain Resnais, Jean Luc Godard, Rivette ou Chabrol mirasen ao mundo, e fixeron que nós tamén o vísemos, dun xeito diferente, máis apegado a un novo tempo, a unha nova realidade.
Antoine Doinel, o rapaz protagonista de ‘Os 400 golpes’ é o neno que descubre un mundo de adultos, tamén a perda da inocencia, o desamparo ante a incomprensión, moito, en definitiva, do que sente este festival no seu comezo, unha sensación que desaparecerá ao longo do tempo, cando as sucesivas edicións vaian dándolle a razón a Dani Froiz, Suso Novas  e Ángel Santos xunto co Concello de Pontevedra e a Universidade de Vigo como impulsores deste soño que pasa dunha mesa de conversa a unha pantalla. Todos correremos canda eles como Antoine Doinel nesa prodixiosa escena final cara ao mar, sentindo a liberdade que outorga o cine e a necesidade de vivir sentindo a brisa e as pingas de auga salgada na cara. Todos somos Antoine Doinel, e alá quen non o sexa.
Pero non pensen que a cousa queda aí, non, outros que xa levan correndo algún tempo son os organizadores do Master Class do Audiovisual Galego na Facultade de Ciencias Sociais e da Comunicación de Pontevedra que chega, tamén nesta semana, á súa quinta edición e o fai ao grande, proxectando, o vindeiro martes, un dos grandes éxitos da tempada a cargo dun galego como director e con produción tamén nosa, ‘El desconocido’, nun pase que contará coa presenza do propio director, Dani de la Torre. Latexos de cine que teñen a Pontevedra como epicentro, un xeito máis de facer cidade dende a imaxe, dende o talento e a creatividade do ser humano, dende a cultura.
Non deixen de mirar o programa do Festival, ademais de proxeccións hai encontros cos seus protagonistas e foros de debate sobre a realidade do cinema e o audiovisual en Galicia. Non lles deixará indiferentes, como tampouco o fixo Truffaut co seu cinema, toda unha subversión da orde establecida dende unha película cero pero inmensa, a partir da cal só podían chegar cousas mellores, e así foi. Nas súas seguintes películas vimos como medraba Antoine Doinel, un alter ego que ía enfrontándose á vida nun combate real, pegado á pel. En anos seguintes veremos como este festival tamén vai medrando. Beizóns e parabéns!



Publicado no Diario de Pontevedra 12/12/2015

jueves, 10 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto III

Concelleiros
Nesta campaña de todos contra Mariano (que mudou en un todos contra Sánchez) o presidente esgrime como sólido argumento para saír elexido pola cidadanía, e que esta lle renove a confianza, o seu paso por diferentes cargos noutras tantas administracións, e unha e outra vez repite o ‘mantra’ de que os ‘novos’ nin sequera foron concelleiros. Abofé que Mariano Rajoy percorreu na súa longa vida política todo tipo de despachos: locais, autonómicos, nacionais... toda unha vida pisando moquetas de veludo e sentándose en cómodos sofás de skai, pero de aí a limitar o que pode ofrecer un presidente a ter sido concelleiro, pois oiga, como que non.
Eu a moitos dos concelleiros que coñezo, case tantos como os que non coñezo, pese as súas estadías no posto durante anos, no lles auguro moita ganancia se o que poñen no seu currículo é o seu labor no desempeño do cargo. Incluso se imos ao currículo como concelleiro do propio presidente vemos como tomou posesión o 23 de maio de 1983 para, menos dun mes despois, o 11 de xuño dar o salto á Deputación Provincial como presidente, cargo ao que seguramente lle prestou máis atención que ao seu propio quefacer como concelleiro, do que non dubido da súa brillantez e achegas para a cidade de Pontevedra, en clara competencia cos logros acadados dende outras administracións para esta cidade da que nin tan sequera ten o seu xornal enriba da súa mesa, como deixou constancia o notario maior destas eleccións, Bertín Osborne.


Publicado no Diario de Pontevedra 10/12/2015

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Somos espazo

ESPAZO como lugar de encontro e reflexión do artista e o arquitecto. Un xeito de habitar o lugar dende unha dobre perspectiva que ás veces se chega a tocar, e outras a distanciar, pero sempre propoñendo un punto de reflexión e análise.

Obra de Jorge Perianes

Dende este fío condutor móvese a mostra ‘Somos espazo’ que enche todo o recinto expositivo do Pazo da Cultura e que nace dentro da programación do Culturgal, pero prolongándose no seu tempo de visita polo público ata o 10 de xaneiro.
Atopamos nela a recreación de diferentes espazos que tentan explicar esa relación entre o eu e o que nos rodea. Ámbitos urbanos e ámbitos rurais, arquitecturas construidas e outras naturais, intervencións, modificacións, puntos de vista, periferias do real adaptadas ao irreal que se converten en tubo de ensaio para que 22 creadores desenvolvan os seus proxectos arredor desas miradas á contorna. Diferentes linguaxe como os da pintura, vídeo, fotografía, arquitectura, instalacións... procuran o artellar un pensamento de tese sobre a relación entre arte e arquitectura. Onde empeza unha e acaba a outra? Cando a arquitectura é só iso, ou tamén se converte en arte ou ao revés? E de feito non hai máis que percorrer cada unha desas presenzas para entender que esa liña, grazas ao labor de todos os protagonistas, é moito máis difusa do que pensamos e que aquí exposta alenta os nosos sentidos en torno a eses aspectos.
Os comisarios da mostra, Paula Cabaleiro e Antón Sobral ,souberon levar a bo porto o complexo labor de enguedellar a un conxunto de creadores que construisen no pazo os seus propios espazos persoasis. Uns territorios planxetados de cara ao espectador sen complexidades interpretativas, sen mergullarse nesa postmodernidade que afasta ao espectador das salas e dos discursos dos creadores. As pezas que aquí se amosan son formas de seguir plantexando esa relación, agora con espectador, involucrándoo no discurso, pero ao tempo facendoo dun xeito atractivo, pezas, as máis delas, que un non se cansa de mirar, de participar delas, de buscar as súas distintas facianas, de pescudar o seu valor.
Obra de Inge Álvarez
É certo que cada vez máis os arquitectos buscan o traballo conxunto co artista para os seus proxectos, para limar esas aristas entre disciplinas que son eliminadas dende o talento e o traballo en común, e nesta mostra pódese comprobar como o arquitecto tamén pode desdebuxar o seu medio e envorcarse nesta nova territorialidade que é a expositiva.
Cando Jorge Perianes proxecta a sombra dunha pedra xerada por unha luz vermella sobre unha casa, ou cando Xulio Gil compara coas súas fotografías as arquitecturas feitas polo home coas da natureza, ou cando Rosa García nos amosa as súas casiñas cheas de elementos naturais, ou cando Inge Álvarez ou Ventura Pérez Suárez constrúen as súas paisaxes non fan máis que poñer nos dous pratos da balanza dúas compoñentes e xogar con elas xerando, sobre todo, un ámbito estético cheo de logros que non nos deixan indiferentes.
Se o Pazo da Cultura de Pontevedra, xa é un feito arquitectónico por si mesmo, grazas ao labor do seu creador, o recoñecido Manuel de las Casas, agora esa mesma arquitectura serve de útero para plantexar ese debate da simbiose creativa entre arte e arquitectura. E, xunto cos xa citados, nomes como os de Mónica Alonso, Pedro Bueno, Román Corbato, Javier Fernández Pérez de Lis, Carmen Hermo, Víctor Hermo, Paula Mariño, César Portela, María Prada, Tono Mejuto, Rosa Neutro, Carme Nogueira, Yolanda Ríos, Olalla Sendón, Laureano Vidal e Taller Abierto compoñen un listado da experimentación.
Artistas máis ou menos novos, máis ou menos experimentados xúntanse para a creación dun novo espazo, un espazo no que nós mesmos somos parte del e que sendo parte moitas veces non temos a ocasión de mirar enfite para tentar comprendelo. Esta é unha boa oportunidade para facelo, e para facelo a través da arte. Qué mellor medio? 





Publicado no suplemento cultural Táboa Redonda. Diario de Pontevedra-El Progreso de Lugo 6/12/2015
Fotografías. Tania Moreira

martes, 8 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto II

Menina
Na súa misión evanxelizadora trala súa baixada á terra Pablo Iglesias avísanos do que vai a acontecer no futuro máis inmediato. Tras abrir en canal a non sei cantos gatos e facer un exame das entrañas das vítimas sacrificadas, o líder da coleta chega á conclusión de que a presenza da vicepresidenta para todos os asuntos que Mariano queira e máis alá, Soraya Sáez de Santamaría, no debate que ao mellor viron onte pola noite, ou non, débese a unha astuta maniobra co presidente do Goberno argallou para, no caso de ter que pactar con Ciudadanos, servir a súa propia cabeza en bandexa e deixar a Soraya á fronte do Goberno e de España. Pablo Iglesias bautiza esa operación como Operación Menina, con bastante mala baba, por certo, se lembramos o famoso cadro de Velázquez. A cuestión, aparte de deixar patente o olfacto político do candidato de Podemos non é máis que outra mirada á cuota de poder en permanente ascenso da vicepresidenta que onte, pasara o que pasara nese debate, abofé que saíu afianzada, simplemente por algo que se lle debe pedir a calquera político: estar. A delegación de funcións do propio presidente, tan lamentábel coma inescusábel, evidencia o medo e o cansazo que se lle pasa a Rajoy pola cabeza só de pensar en ter que batirse con máis dun candidato. En troques, Soraya Sáez de Santamaría, reforza unha figura que, como acontece na obra mestra da pintura, non é a súa personaxe máis relevante, pero si que é a que lle da nome ao cadro.


Publicado no Diario de Pontevedra 8/12/2015

lunes, 7 de diciembre de 2015

Caderno de campaña. Entre Pontes. Acto I

McLuhan

"Somos o que vemos" é unha das famosas sentenzas sobre o medio televisivo feitas polo pope da sociedade da información. Dúas situacións novedosas distinguen este primeiro proceso electoral trala chegada á terra de Pablo Iglesias das anteriores citas coas urnas. Por unha banda a dispersión do voto coa entrada de novos partidos con posibilidades reais de formar parte dun goberno, e por outro, o emprego que do medio televisivo están a facer os diferentes candidatos. Se para o primeiro xa están as enquisas, os sondeos e os augures políticos, que nestas quendas abondan como cogomelos, para o outro estamos as audiencias, é dicir, a xente que domina o mundo cun mando a distancia nas mans. Para a historia quedaron xa os debates 'face to face' coa férrea disciplina de tempos ou a publicidade electoral pedindo o voto; agora é o tempo da humanización do político, de poñelo fronte ao votante, a só uns poucos metros de distancia para comprender que son xente de a pé, que non teñen capacidades para a levitación, pero tamén para sentalo nun sofá ou a tentar acender unha placa de indución a contar aquilo que non debía exceder dunha revista do corazón ou un conto entre colegas na barra dun bar. O problema ven cando os datos de audiencia desas exhibicións políticas reflicten unhas cifras brutais que nos levan a pensar dúas cousas, unha boa e outra mala, coma nun chiste de Arévalo. A boa, o moito que nos interesa a política; a mala, darlle a razón a McLuhan.


Publicado no Diario de Pontevedra 6/12/2015

sábado, 5 de diciembre de 2015

Culturfesta

«Humildemente informo que escribo en galego e non me sinto frustrado. Escribo na lingua de meus pais e avós, dos meus veciños, do meu pobo...
[Xosé Neira Vilas. ‘Réplica a Saramago’ en ‘O Sarillo do tempo. Editorial Xerais]



Encántame o olor da cultura polas mañás... e polas tardes, e pola noites. Iso é o Culturgal, cultura a todas horas ao longo de tres días. Tres xornadas cheas de actividades e de feitos arredor desa beizón que diferencia a un pobo doutro. A aquel que se gaba do que fai e aposta por un elemento claramente diferenciador, daquel que silencia aquilo que forma parte do seu ser máis íntimo.
Entrar no Recinto Feiral de Pontevedra nesta fin de semana e encher ben os pulmóns con todo o que alí nos atopamos, cita tras cita, é un dos momentos máis felices de todo o ano. Ulir ese arrecendo a libros, a filmes, a músicas, a teatro, a edición, a artesanía... en definitiva, a talento, creatividade e ilusión é un dos mellores aromas que poden saír desta terra e un séntese, cos pés chantados nesa alfombra vermella e as mans na cintura mirando ao horizonte, como o coronel Kurtz de Apocalypse Now. A forza da cultura é tal que nos encoraxina e nos fai máis fortes, servindo para esmagar todo aquilo que nas nosas vidas nos enche de sombra e desacougo.
Percorrer os diferentes espazos, as diferentes propostas que se ofrecen ao longo do Culturgal, é manter eses pulmóns cheos dun aire vivo, dun aire que se renova en cada stand que un visita, con cada acción coa que un se atopa ao longo desta Feira das Industrias Culturais ou con eses detalles que son os que realmente son importantes nestes días: os rapaces lendo nalgún recuncho do recinto, o público asistindo coas súas caras de felicidade a algún espectáculo, os aplausos aos protagonistas, cruzarse con alguén ao que un admira ou sentirse perto dalgún autor que che está a asinar un libro.
Pequenas bolboretiñas que voan dentro dese aire limpo da cultura, dun ecosistema polo que non paran de albiscar raiolas dun sol cheo de brillos que alumean para que nos sintamos orgullosos dos nosos autores e do seu recoñecemento tamén fora de Galicia, nomes como os de Ledicia Costas, Berta Dávila ou Gonzalo Hermo que veñen de recibir premios a nivel nacional por escribir na súa lingua textos marabillosos. Se os coñecen saberán cos tres son moi novos, iso supón futuro que xa é presente.
Pero xunto cos premios tamén temos as vendas, a parte necesaria que soporta todo o romanticismo, autores que cos seus libros alimentan de novos aires o sistema editorial galego, nomes que teñen tras de si ringleiras de lectores e aos que deben mimar como un tesouro agochado nun cofre, e desta vez temos a Manuel Rivas cun deses libros claves na nosa escrita, ‘O último día de Terranova’, que ademáis de ser da mellor literatura, da súa e da nosa, aínda por riba é unha fonda homenaxe á cultura e ao que supoñen as librarías como osíxeno permanente desta sociedade tantas veces abafada polas contaminacións coas que moitos pretenden facernos convivir.
O Culturgal atopou en Pontevedra o seu hábitat natural, un fogar irrenunciábel, un puntazo, a equidistancia entre cidades nun ambiente cidadán que dende sempre favoreceu á cultura, e que ata argallou unha cidade entendida como un escenario sobre o que desenvolver ese espazo case de ágora no que poder falar, conversar ou pensar. Unha humanización que, como debe facer a cultura, ten que poñer por riba de todo ao ser humano. Esta relación, proxecto-cidade, vai cada ano a máis e iso nótase nesta edición, cunha maior presenza de expositores enchendo como nunca todo o espazo dispoñible. Un síntoma de dúas cousas, por un lado do interese da xente que sempre ateiga durante eses tres días o Culturgal, e por outro, o incremento de actores culturais, sobrepoñéndose á dureza dos tempos así como as durísimas condicións que debe soportar o sector e un cruento IVA que castiga todo canto se asocie á cultura.
Collan aos seus cativos, crucen o río Lérez e adéntrense no Culturgal, se o coñecen xa saben de que vai a cousa, se non, descubrirán un ámbito de lecer marabilloso cunha chea de posibilidades, e tamén a mostra palpábel do moito que se fai en Galicia dende a imaxinación e tamén o esforzo, pero sobre todo pasarano ben, porque a cultura é unha festa e nesta fin de semana, en Pontevedra, esa festa chámase Culturfesta, enchan os pulmóns e abofé verán como respiran moito mellor.



Publicado en Diario de Pontevedra 5/12/2015
Fotografía. Tres rapazas protagonizan un intre divertido na primeira xornada do Culturgal (Gonzalo García)