lunes, 10 de agosto de 2015

"Y después naide"



A Joaquín Vidal
«Primero Hermoso y después naide. Y añadir, según hizo el clásico: después de naide todos los demás.
Y después naide... Hay distintas versiones al respecto. Según determinados autores, quien lo dijo fue el Guerra y otros lo rebaten pues sostienen que era precisamente al Guerra a quien se refería el clásico. Y tampoco hay unanimidad respecto al naide ya que ciertos gramáticos puntualizan que lo que dijo fue naiden pues la n se llevaba mucho a principio de siglo entre las clases populares. Como ahora la s. Hoy habrían dicho naides. (...) De cualquier forma, y a lo que importa, Pablo Hermoso de Mendoza parecía pertenecer a otra galaxia...».
Joaquín Vidal cumpliría 80 años en este 2015 y a buen seguro todavía seguiría escribiendo las mejores crónicas del mundo del toro, algunas como ésta, de la que reproduzco su comienzo, de una tarde de rejones en La Maestranza de Sevilla con Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura en el cartel. Corría el año 2001 y el abril de azahares sevillano acogía en loor de multitudes al rejoneador navarro y a su inolvidable Cagancho.
En Pontevedra los tiempos y los aromas son diferentes (con esto que Ence no se ponga nerviosa), no huele a azahar, eso porque no queremos, que si nos ponemos ya verían ustedes... y Cagancho, jubilado, se dedica al arte amatorio con toda una yeguada a sus cascos. Como ven el marco es diferente pero para lo sucedido ayer sobre la arena del coso de San Roque nos valdría el continuar el relato del maestro de crónicas que además lo hubieran ustedes gozado mucho más de lo que lo puedan hacer con estas líneas de un siempre aficionado. Es una bendición para el rejoneo que Hermoso de Mendoza y Diego Ventura compartan tarde aquí, y en la China, los dos son los mejores a una gran distancia respecto al resto, pero que quieren que les diga, Hermoso es Hermoso y después naide. 
Y no es que lo de ayer fuera la pera limonera, no. Y que el triunfador de la tarde y quien abrió la puerta grande fue el brioso Leonardo Hernández, el testigo de los dos duelistas, que se reveló como un descarado al discutirle la supremacía a ambos. Pero a lo que me refiero es a aquello de «Lo bien hecho, bien parece», y si bien Hermoso de Mendoza estuvo un tanto frío, lo que hace lo hace de una manera especial y ¿cómo coloca los castigos? ¿y dónde? La muchedumbre brama ante las piruetas y saltos de las monturas, ante el ajuste de la distancia entre caballo y toro, pero la colocación de las suertes y la sobriedad a la hora de montar se distancian de manera sideral de tantos efectismos y gestos hacia el público.

Hermoso ayer, mientras el sol en su ocaso se hundía en la bocana de la ría de Pontevedra, hizo relucir sobre las aguas calmas un brillo épico, quizás crespuscular, quizás de fin de una época, pero Pontevedra pudo volver a verlo y aplaudirlo y despedirlo con una ovación. Quizás el después naide  del maestro Joaquín Vidal haya visto aquí a los que vienen después, sus nombres, Diego Ventura y Leonardo Hernández.

LA FICHA
Toros de la ganadería de El Capea. aunque referenciados en el tablón como de L. Carrasco. Ofrecieron buen juego todos ellos. ▶ Hermoso de Mendoza. Rejón (oreja). Rejón desprendido y dos descabellos (silencio). ▶ Diego Ventura. Cinco pinchazos (silencio). Rejonazo infame, rejón y descabello (oreja). ▶ Leonardo Hernández. Rejón y rejón (dos orejas). Pinchazo y rejón atravesado (oreja).

Publicado en Diario de Pontevedra 10/08/2015

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