sábado, 4 de julio de 2015

Preguntas de una vida


Encerrado en un libro/I



Preguntar. Un verbo. Una acción. Un hálito de vida para el que se dice periodista, para aquel que construya desde esa profesión un edificio en el que vivir y desde el que asomarse, desde sus diversas ventanas, hacia el exterior que le rodea para vislumbrar respuestas e intentar entender los infinitos horizontes que ante el ser humano se abren.  Juan Cruz (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1948) ha hecho de esa edificación una casa con numerosas ventanas. Oquedades que se presentan de manera asombrosa, tanto por su profusión como por el interés que surge de la lectura que se crea en cada una de ellas. Noticias, reportajes, opiniones, obituarios, comentarios literarios y, como no, entrevistas.
Comenzamos así una serie de verano para descubrir a personajes que recientemente se han visto encerrados en un libro. Fosilizados para ser manejados por los lectores y ocupar con ellos su tiempo de lectura. A través de esas páginas, sus obras, pensamientos o acciones, nos descubrirán como un libro puede convertirse en uno de los mejores contenedores para abarcar al ser humano, para explicarlo y mostrarlo tal y como es.
Deben ser bien pocos los escritores de relativa relevancia que no se han colocado ante la mirada escrutadora de Juan Cruz, una mirada conformada desde una pasión, la de los libros, pero sobre todo, por una pasión a partir de la que es capaz de contagiar a quienes seguimos sus comentarios o sus recomendaciones. Habrá algún purista, siempre tan necesarios como ornamento y especie exótica, como innecesarios en su argumentario, que entiendan que un crítico literario debe responder a otras inquietudes, que la fusta debe estar siempre erguida para destruir páginas y arruinar carreras, pero a mí me interesa más la persona que es capaz de transmitir las pasiones que, desde su palabra, su escritura o su mirada, te contagian para, tan solo unas horas después, o incluso unos minutos, lanzarte a una librería o a una biblioteca para conseguir un ejemplar de ese libro del que se ha hecho algún comentario. «Las librerías están abiertas», exclama una y otra vez nuestro protagonista, una invitación a la lectura pero también un salvoconducto de mejora humana repleto de enseñanzas y bondades.
Juan Cruz, autor de tantos libros, ahora se ha visto encerrado en uno de ellos de título clarificador, ‘Toda la vida preguntando’, que la recién nacida editorial Círculo de Tiza ha puesto en circulación como un compendio de parte de lo que significa la figura de Juan Cruz en el paisaje cultural español. Casi un archipiélago en sí mismo dotado de actividad sísmica. Las entrevistas, que se van sucediendo página tras página, además de suponer una inagotable fuente de envidia para el lector, al comprobar como un único ser humano ha podido compartir horas y horas de conversación con autores como Pablo Neruda, Juan Carlos Onetti, Gabriel García Márquez, Umberto Eco, Antonio Muñoz Molina, Elena Poniatowska, María Zambrano, Juan Rulfo, Miguel Delibes, J.K. Rowling, Mario Vargas Llosa... y así todo un deslumbrante desfilar de nombres; pero también por cómo se puede ser capaz, desde este género, de definir los itinerarios vitales de esos autores, y no solo eso, sino de hacer asomar el paisaje de los diversos tiempos en que fueron hechas y publicadas esas entrevistas que aquí se inician con Julio Caro Baroja en 1968 y concluyen con la última entrevista al Nobel Günter Grass, realizada este mismo año. De la mano de Juan Cruz recorremos más de cuarenta años de encuentros, de tira y afloja entre entrevistado y entrevistador. Largas charlas que dejan el regusto de lo literario porque ellas mismas son literatura.
«Cuando por fin teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas», cita Juan Cruz ante el gran George Bataille rememorando una pintada con la que se encontró en Ecuador. Aquí preguntas y respuestas no se cambian, permanecen inmutables desde el día en el que salieron publicadas como parte de una prensa efímera, pero que ahora se fijan en un libro como declamación de lo importante que es que esa prensa defienda en su territorio la presencia de la cultura y el pensamiento como permanente construcción de nosotros mismos, y para eso nos hacen faltan respuestas, pero también preguntas.


Publicado en Diario de Pontevedra 4/07/2015

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