miércoles, 24 de junio de 2015

El libro, objeto de pasión


El bibliótafo es un cazador de libros, un ser al que no le importan las distancias a la hora de localizar y hacerse con el libro deseado para, posteriormente, encerrarlo como a una presa disecada y agrandar así su orgullo de cazador, alimentado solo con saber que esa es ya una posesión suya. Los libros se apilarán en estanterías, en muebles que ante esa pasión se quedarán siempre pequeños debiendo el bibliótafo abrir los horizontes de su zoológico para acoger a los nuevos inquilinos.
Este pequeño libro que la editorial Periférica ha rescatado, como ha hecho con tantos otros, del olvido más absoluto (era un texto inédito en español, pese a haberse escrito en 1898) nos muestra la realidad de uno de esos bibliótafos. Un coleccionista de libros que en los Estados Unidos de finales del siglo XIX dedicó su vida a la localización y acolmatación de esos libros por los que presentaba una especial devoción. 
Los viajes hacia otras ciudades, el cuidado en la selección de ediciones, la presencia de una firma en su interior... son solo algunas de las componentes que motivan al bibliótafo a vivir la pasión del libro y su conquista. Un personaje pintoresco capaz de modificar su relación con el entorno en base a esa pasión. 
El libro transitará por todo ese devenir en torno a la localización de otros libros, pero también por cómo responde su protagonista ante sus relaciones más próximas, familia, amistades, vecinos... siempre dependientes de lo que suceda con esas búsquedas, desplazados física y mentalmente de ese francotirador absolutamente centrado en la búsqueda y captura de ese volumen por el que tanto tiempo lleva suspirando. Ni el dinero, ni las distancias, supondrán un problema para quien está dispuesto a todo para que su colección literaria siga ampliándose. Una ampliación que afecta también al espacio físico achicado por la llegada de nuevos inquilinos y que, como sucede en este caso, debe ampliar sus estantes hacia otras latitudes, así será como el desván en el que guarda sus libros se queda pequeño y debe proseguir su colección en un almacén que provoca la curiosidad de un barrio que se agolpa ante sus cristales para comprobar lo que allí se guarda con tanto misterio. Caras pegadas a los ventanales para intentar descubrir qué se esconde en su interior, lo que solo son libros pero que para ese hombre son un objeto de culto e idolatría.
Y junto al libro, la peripecia, el encuentro con toda una serie de personajes a los que te enfrentas en cada una de esas búsquedas, muchos de ellos obstáculos que sortear para que la caza llegue a buen fin. Pero nuestro protagonista, perfectamente delimitado por el autor del libro, Leon H. Vincent, tendrá disponibles armas, muchas de ellas surgidas de sus lecturas, tales como la inteligencia, el humor o la acidez, para poder hacerse con aquello que más ama en el mundo, un libro.






Publicado en Diario de Pontevedra y El Progreso de Lugo 21/06/2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario