lunes, 2 de febrero de 2015

El legado de Foto Tilve

Fotografía ▶ El fallecimiento del fotógrafo Félix Tilve deja un legado de miles de imágenes que recogen más de cincuenta años de la vida de Pontevedra y su comarca. Tanto el mundo rural como el urbano tienen cabida en unas fotografías de enorme importancia por lo que suponen de reflejo de nuestra sociedad y la fisonomía de la ciudad.



Todavía si caminamos por la calle Sarmiento, por ese hermoso tramo que desemboca en la calle Real, podemos encontrar los restos ajados de unas vitrinas ante las que tantas veces nos paramos a ver fotografías de comuniones y bodas, pero también de eventos sociales desarrollados en el marco de esta Pontevedra a la que en los años cincuenta llegaron Félix y Elvira para vivir de aquello que se había convertido en una pasión, la fotografía.
Hace poco más de un mes que falleció Félix Tilve, el fundador y propietario de este negocio de fotografía que marcó la vida de muchos pontevedreses que se vieron recogidos en sus imágenes. No son pocos los cajones de muchas casas en las que se guardan fotografías con su firma, dejando constancia de esos momentos tan importantes en las vidas de cualquier familia. Pero junto a esa actividad más íntima Félix Tilve amplió su acción fotográfica a la propia ciudad, a esa Pontevedra repleta de actos sociales que se desarrollaban en sus calles: los Maios, la Semana Santa, los Reyes Magos, las Fiestas de la Peregrina. Situaciones que significaban la ocasión de recoger imágenes de personas que posteriormente tenían la oportunidad de ir a ese establecimiento a comprar esas fotografías.

Pero no solo las calles de Pontevedra quedaron impresas en los revelados de Félix Tilve, sino que muchas de las celebraciones del rural o de municipios del entorno también suscitaban el interés del fotógrafo erigiéndose estas imágenes como testigos congelados en el tiempo y con un valor etnográfico de gran importancia. Del mismo modo las imágenes de esa Pontevedra de los últimos cincuenta años del siglo XX sirven para descubrir y redescubrir a una capital llena de actos y celebraciones que proceden de la noche de los tiempos y que los pontevedreses han sabido mantener como parte de su patrimonio cultural y social, como las piedras de ese casco histórico en el que muchas de ellas se celebraban y donde Félix Tilve tenía su ecosistema de trabajo, más próximo a su laboratorio, pero también al espíritu de su ciudad.
Cito la palabra laboratorio y lo hago de una manera no casual, y es que en el laboratorio de revelado de Foto Tilve se hallaba uno de los secretos de todas estas fotografías. Allí trabaja Elvira Fentanes, su mujer, y con quien mantuvo en funcionamiento este negocio hasta que la edad se lo impidió. Ella era la encargada del proceso de revelado, formando así un equipo singular, y que pone de manifiesto un cierto carácter de pionera en la fotografía de una mujer, que pone en valor su trabajo en un tiempo en el que la obra de las mujeres estaba muchas veces, siempre demasiadas, menospreciada y oculta por la función masculina.
Elvira Fentanes y Félix Tilve
Aquí no era así y ambos, Félix y Elvira, formaron un equipo de producción de fotografías ideal que comenzó a principios de los años cincuenta, cuando se instalaron en el estudio de la calle Sarmiento para formar un proyecto de vida. Félix, natural de Xeve, y Elvira de Campo Lameiro, pero ya desde su comienzo como pareja tenían una compañera más de viaje, la fotografía. Su nieto, Luís Tilve, recuerda alguna anécdota que le contaba su abuelo de aquellos inicios en los que se dedicaban a fotografiar a parejas de novios, o de jóvenes en los bailes de las aldeas y a los que posteriormente les ofrecían la posibilidad de adquirir esa imagen. Ahí surgió la posibilidad de hacer de esa dedicación una forma de ganarse la vida y así es como surge ‘Foto Tilve’.
Ya en Pontevedra había que buscar a la clientela en aquellas actividades ciudadanas que congregasen a mayor número de personas, y es por ello que Félix Tilve no se perdía un desfile, una procesión o cualquier tipo de evento festivo. Gracias a esa actividad y durante más de cinco décadas son miles las fotografías que habrá podido hacer Félix Tilve y que vistas con los ojos de hoy suponen un auténtico tesoro para agrandar la riqueza visual de Pontevedra. A través de ellas podemos ver como se divertía la gente de Pontevedra, pero también cómo se organizaban las diferentes celebraciones, muchas sorprendentes, como los grandes alfombrados de Corpus en las plazas del casco histórico o las exhibiciones de gimnasia en la plaza de toros.

Junto a esas grandes muchedumbres, tenemos otras fotos más próximas, primeros planos de personas en plena diversión y que nos muestran la gran capacidad de distracción de esta ciudad, y muchas veces en años en los que no era fácil divertirse. También son muy interesantes las fotografías de estampas ahora muy demandadas pero que hace años no lo eran tanto como la Rapa das Bestas en Sabucedo o actuaciones folclóricas en parroquias de la ciudad.

Ahora la fotografía es muy diferente. Si entramos en Imaxen, el negocio que uno de sus hijos, Luís Tilve, sucesor en la profesión de su padre, posee en la calle Churruchaos, estamos rodeados de ordenadores, monitores, cámaras digitales, es por ello que este recuerdo a través de las imágenes de Foto Tilve es un homenaje a quien hizo de las gentes y de esta ciudad el centro de su trabajo. Un heroico legado para la posteridad.


Publicado en Diario de Pontevedra 2/02/2015
Fotografías de Félix Tilve.

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