domingo, 30 de noviembre de 2014

Plátanos y mandarinas



Hablar deportivamente del apellido Domínguez en Pontevedra es hablar de frutas y balonmano. Sucede que, cuando pretendes unir las dos en un mismo artículo lo más probable es que te salga un liderato forjado en nueve jornadas y nueve triunfos. 
¡Casi nada! Media ciudad se alimentó durante décadas de las frutas que la familia Domínguez vendía en su negocio de la calle Sierra, mientras la otra media se acercaba al Pabellón Municipal a ver los partidos del Teucro, y allí aplaudir y vibrar gracias a los diferentes miembros de esa saga en las sucesivas etapas que, generaciones y dorsales, iban protagonizando entre defensas y ataques por el parquet y antes por el cemento. Una relación tan larga provoca, como en toda relación, amores y odios, momentos más alejados en el corazón y otros más intensos, pero siempre con la antorcha laureada iluminando el paso de los días, sean estos más o menos oscuros. 
El penúltimo capítulo de esa conexión lo encarna Quique Domínguez y su llegada como entrenador al banquillo azul. No es fácil venir a un club del que nunca te debías haber ido, como tampoco lo es aterrizar habiendo despegado desde Peinador. Ese aterrizaje provocó en la pretemporada una serie de dudas en muchos, el que esto suscribe, y para que conste en acta lo digo, el primero, que se fueron disolviendo a base de trabajo y buenos resultados, que en el deporte es la única manera de despejar las zonas oscuras, pero también con centelleantes contraataques y la construcción de un equipo que actúa como un bloque granítico capaz de transmitir desde esa solidez ganas e ilusiones. Las victorias fueron llegando. Una, dos, tres, cuatro... y así hasta nueve, el preámbulo necesario para lograr la décima, que comenzará a forjarse a partir de las 20.00 horas de hoy ante el Go Fit, segundo clasificado, que protagonizará un encuentro que no se deberían perder ustedes porque, además de lo seguro del triunfo, les prometo que disfrutarán con un balonmano repleto de atractivos y capaz de enganchar con la afición. 
Cuando Carlos Medinaceli, el brazo armado teucrista en las gradas de media España, fue requerido en Antequera como apoyo logístico para surtir a un desabastecido Teucro de plátanos y mandarinas, en una misión imposible que ríete tú de Tom Cruise, lo que vino fue a aplacar los nervios de un equipo que veía como un rito se podía fracturar, con lo importante que eso es para los equipos en plena racha positiva; pero también para renovar los votos de este equipo con la fruta, y a confirmar que Domínguez+Fruta+Teucro=Victoria, son un sumatorio identitario de este club, con independencia del tiempo en el que nos encontremos. 
Vitaminas aparte, los brazos que de verdad nos están haciendo vibrar y soñar son los de una plantilla a la que el entrenador ha sabido otorgar la confianza necesaria para funcionar como un conjunto lleno de seguridades, algo fundamental para el deportista, y en el que encontrar una fisura, tanto en defensa como en ataque, es muy complicado. Cuando esas complicaciones aparecen es cuando surge otra de las armas secretas de este equipo, como es Toño Puga, inagotable preparador físico que le da sopas con hondas a tanto teórico postmoderno de la preparación deportiva. Cada vez que ha estado él detrás de ese aspecto en el cuadro azul, y otras disciplinas deportivas, todos ellos han tenido mucho más fácil el triunfo. Es un espectáculo ver como el equipo (así, en negrita, sería injusto nombrar algún jugador de manera individual) no se descompone en ningún momento de los partidos y, a partir del minuto veinte de cada tiempo, incrementa el ritmo de juego reventando a sus rivales. Es por ello que en estos momentos este equipo es muy difícil que pierda un encuentro igualado, algo que se produce normalmente en los encuentros como forastero, y de hecho los resultados fuera de casa así lo avalan, victorias mínimas que certifican ese manejo de los momentos decisivos con la cabeza despejada y las piernas a punto. ¡Ah, y lesiones, cero! 
Diez jornadas son ya un buen momento para valorar lo hecho y pensar en lo que vendrá. Justo un tercio de liga hasta el que siempre conviene esperar para no hablar de fortunas o espejismos. Y sin volvernos locos la línea deber ser la misma, la de no moverse de este guión que técnicos y jugadores están escribiendo para gloria de ellos, de la entidad y de la afición. Mientras esos brazos agarren juntos ese mismo balón que los une todo irá mejor, las jornadas se irán sucediendo y ya solo nos falta que los plátanos sigan llegando desde Canarias y las mandarinas desde Valencia.



Publicado en Diario de Pontevedra 29/11/2014
Fotografía: Plantilla y cuerpo técnicos del Teucro. (Javier Cervera-Mercadillo)

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