lunes, 20 de octubre de 2014

Una frase, una cascada



Qué alegría supone siempre descubrir a un escritor que te consigue emocionar. Un autor desconocido, por lo menos para el que esto suscribe, lleno de recursos para que los sentimientos se entremezclen con la buena literatura, algo que no siempre es fácil, sobre todo si no se acude a caminos efectistas.
Dicen de él que su gran novela fue la anterior. Que leer ‘La hora violeta’ es un paso imprescindible para conocer a Sergio del Molino y su literatura, colmada de adjetivaciones beatíficas por parte de importantes escritores. Yo hoy les hablaré de ‘Lo que a nadie le importa’, una novela que, en su presentación pública llevará al autor durante esta semana a Santiago de Compostela, el martes 21, y a Pontevedra el miércoles 22 para, en la librería Cronopios de cada una de esas ciudades, mostrar su universo literario y personal. Acudan, que no se arrepentirán.
Hacía tiempo que unas páginas no me sacudían tanto como sucede con las primeras páginas de este libro. Medido y conciso el autor te mete de lleno en la vida de una persona contada a través de su nieto y todo a partir de una frase pronunciada momentos antes de su muerte ante toda su familia, y dirigida a su mujer: «Calla, que de ti no quiero ni que me cierres los ojos». Una frase, una cascada. A partir de ahí la búsqueda de explicaciones a todo lo que se encierra tras esas palabras aceradas.  Es entonces cuando su nieto escarba en la memoria de su abuelo, en los recuerdos que le ha ido contando en mayor o menor medida para intentar establecer un mapa vital que explique ese momento final. Devenir desde el que el  autor describirá de una manera sorprendente por lo estudiado del asunto episodios militares de la Guerra Civil, definiendo parte de ese paisaje humano y vital de este país, en las décadas centrales del siglo XX, al cual se acudirá también gracias al su posterior trabajo de dependiente de El Corte Inglés.
Muchos silencios, personales y colectivos, van jalonando las diferentes estaciones de ese viaje con olor a after shave y cartillas de racionamiento, combinados con el ruido del lenguaje de Sergio del Molino. Encabritado, veloz, pletórico de fuerzas que luchan entre sí para generar un dinamismo que te seduce desde esas afrancesadas primeras páginas, ya inolvidables para un servidor. Un relato que juega a ser muchos relatos, novela, memoria, ensayo... todo ello en ebullición es este libro apasionado y apasionante en el que nos encontramos latigazos como este: «Vomitó la parte del miedo que aún no había digerido. Volvió a sudar. Volvió a sentir. La mortalidad le atravesó el cuerpo como una fiebre. Se llevó una mano al bolsillo de la camisa para asegurarse que el tabaco seguía allí. El tabaco como prueba de vida. Solo se robaba a los muertos, nadie le quitaba el tabaco a un herido». 


Publicado en Diario de Pontevedra y El Progreso de Lugo 19/10/2014

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