martes, 28 de octubre de 2014

Un país en pelotas


Ajustar cuentas con nosotros mismos y con esta sociedad en la que hemos caído en los últimos años como en un pozo negro, con cada vez más pestilencias, cada vez mas abyecciones, cada vez más miserias de un hombre que, cuando entra en barrena es capaz de descender un metro más por ese pozo por mucho que se tape la nariz.
La tercera novela de Juan Urbano, profesor y escritor al que Benjamín Prado ha encomendado la tarea de recorrer las últimas décadas de este país, nos coloca en nuestro hoy, o por lo menos en el ayer más inmediato. Un personaje que se verá envuelto, o mejor dicho, arrastrado por esta sociedad oradada por la corrupción, los pelotazos y los millones de euros flotando por el aire, y que siempre, curiosamente, caen en los bolsillos de los mismos.
Llego a este libro con retraso, ya que, publicado el pasado año, no había reparado en él. El verano, como para tantas cosas, también es tiempo para ajustar muchas cuentas. Deuda saldada, entonces. Pero leer la última novela de Benjamín Prado, con estos meses por medio, también te ofrece una nueva perspectiva sobre el libro, pero más aún sobre nuestra sociedad. ¿Acaso no era un ingrediente sublime para esta novela esas tarjetas negras que consumían miles y miles de euros en lencería, clubes, vinos y demás francachelas? eso sí, todavía estamos esperando el primer asiento contable referido a una librería. Ni la audaz mente de su autor hubiera reparado en esos agujeros propiciados por gentes de honorabilidad manifiesta y de la que no había por que dudar. Pero esto es precisamente el gran mal que deja tras de sí esta crisis, la duda eterna, el darnos cuenta de que nada es lo que parece, que los decorados que muchos colocaron a su alrededor, y que parecían firmes y estables, poco a poco se van cayendo, dejando en pelotas a un país en el que ya nada será igual.
Juan Urbano se encontrará de bruces con mucho de eso a la hora de aceptar un encargo para escribir la biografía de uno de estos tiburones  alimentados por la opulencia de los noventa. Ese personaje, azorado por su propio destino, con relatos imposibles de rematar y en medio de una tormenta emocional se ve empujado a escribir un libro que será, a raíz de los diferentes acontecimientos que se van sucediendo, el que vaya marcando esta narración y el devenir de Juan Urbano. La literatura se salpica de reflexiones sobre la España de estos últimos tiempos, frases que quedan suspendidas entre la narración y que tras ese impulso poético, siempre presente en la escritura de Benjamín Prado, se convierten en minas a punto de explotar para dinamitar conductas, pero sobre todo, nuestras conciencias, adormecidas hasta el brutal sobresalto.





Publicado en Diario de Pontevedra y El Progreso de Lugo 26/10/2014

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