domingo, 16 de febrero de 2014

«Gong xi fa cai»

                                     

“Deseo que consigas mucho dinero». Esta es la petición que realizan todos los chinos al visitar sus templos en la apertura del Año Nuevo Chino que acaba de comenzar. Un año que está marcado por el caballo con ascendente de madera, uno de los materiales que se les asignan a los animales a los que dedican sus años lunares, a diferencia de los nuestros, regidos por el calendario gregoriano. Nosotros no somos chinos, aunque cada vez lo seamos más, pero nuestras oraciones, en este inicio de año, seguro que coinciden y mucho con las de los asiáticos. Bueno, pues la cosa entonces va de caballos, un hermoso animal que no siempre ha sido muy bien valorado, en ocasiones su simbolismo está más cerca de lo oscuro y lo irracional que de lo bello y benefactor para el ser humano. Quizás de ahí le venga esa acepción que tiene en el diccionario de la Real Academia como sinónimo de heroína, caballo demoníaco que este año se ha llevado sobre su lomo a uno de los mejores actores, unPhilip Seymour Hoffman que siempre nos impresionaba con sus caracterizaciones. El cine, como toda manifestación artística, tiene la virtud de poder encapsular el talento de su creador, enfrentándose al tiempo y es por ello que siempre que necesitemos recuperar su genialidad ahí tendremos su obra. Como ese Capote, cumbre de la interpretación, que ya nunca podremos olvidar. 
Alberto Gulías, artista pontevedrés y buen amante del cine, como de tantos otros placeres de la vida, hedonista al límite, ha empezado bien este año desde la simbología china, ya que es el único artista español que participará en los próximos días en una muestra escultórica en el Centro Cultural Chino de París dedicada al caballo. Hasta las orillas del Sena llevará dos piezas en las que ha estado trabajando en los últimos tiempos, entre ciclogénesis meteorológicas y espirituales, para parir caballo y yegua, o yegua y caballo, por aquello de la paridad, que no seré yo quien de discutir. Dos piezas, mitad caballo, mitad humanas, una fusión llena de sensualidad y desafío, un juego visual al que tan proclive es este creador que lleva el nombre de Pontevedra a un sinfín de lugares del mundo cada año, a través de su participación en numerosas ferias y eventos artísticos. Un embajador del arte que en esta ocasión dirigirá sus caballos como un auriga cargado de imaginación a una de las cunas del arte europeo. 
Pero el caballo también se ha simbolizado como animal inseparable del hombre, compañero en aventuras, conquistas y batallas, de hecho este año, repleto de conmemoraciones alrededor del centenario de la Primera Guerra Mundial, tiene al equino como uno de sus protagonistas, al ser el último gran conflicto militar en el que fueron esenciales, siendo durante su transcurso sustituidos por una nueva maquinaria bélica, más resistente a las ametralladoras, pero evidentemente con una menor carga poética y de belleza. 
Volvamos a los augures chinos, a sus predicciones para este año que, sinceramente, no son muy halagüeñas, al hablar de un año plagado de conflictos y desastres. El último año del caballo, con ese ascendente de madera, fue 1894, cuando comenzó la Primera Guerra Chino-Japonesa, con lo que la cosa parece que no pinta nada bien. También se habla de turbulencias económicas en los mercados de bolsa aunque sí vaticinan la recuperación de países occidentales, y en esa predicción tendrán mucho que ver tres ‘caballos’ europeos.
Curiosamente Angela MerkelFrançois Hollande y David Cameron pertenecen a ese signo, al haber nacido en años dedicados al caballo, ellos son los que deberán galopar, casi sin tocar el suelo, como los caballos pintados por Degas, para acelerar así la progresión de una Europa forjada en gran parte gracias al caballo. Los inversos ‘sagitarios’ de Alberto Gulías no correrán en el hipódromo de Longchamp, pero sí que servirán para que Pontevedra haga meta en París. Yo aprovecho la cita para echar mano a una de sus herraduras y desearles a todos ustedes en este Nuevo Año Chino «Gong xi fa cai», o lo que es lo mismo, «que consigan mucho dinero». ¡Buena falta hará!


Publicado en Diario de Pontevedra 15/02/2014
Imágenes: Alberto Gulías

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