lunes, 30 de septiembre de 2013

Novos valores. Novas esperanzas

Dende esta semana e ata o 27 de outubro o Sexto Edificio do Museo de Pontevedra acolle as trinta e oito pezas que conforman este ano a exposición  de Novos Valores. Unha cita que acode ano tras ano a presentar artistas e esperanzas de cara a un futuro onde a arte sexa o proxecto vital de moitos creadores, así como o reflexo dunha sociedade que sempre debe estar atenta ás inquedanzas dos seus artistas, así como á maneira que teñen de achegarse a radiografiar este tempo no que eles e nós estamos inmersos.

 ‘Creciendo entre sueños’ é o título da peza merecedora do segundo premio deste certamen firmada por Ana Mª González García. Un título que nos fala do que realmente se atopa tras esta convocatoria tan relevante a nivel galego, unha cita fixa dende hai moitos anos e que serve de empurrón para moitos creadores. Falamos de medrar entre soños, entre miradas perdidas ao traballo que un mesmo é quen de acadar na procura desa ilusionante conquista dun futuro no que poder dicir que eu son artista.
Cada unha das pezas seleccionadas podería chamarse así, ‘Crecendo entre soños’, xa que os soños se atopan moitas veces tras esas horas de taller, tras as miradas á realidade reinterpretadas polo maxín de cada un deles. Presenciamos así trinta e oito traballos que toman forma dende diferentes disciplinas artísticas. Son as formas que nos falan das experiencias de todos eles e de como senten o feito creativo.
Dende a delicadeza do trazo de María Maquieira ata a poética de Vanessa Díaz, pasando pola fantasía de Miguel Ángel Aguilera, a contundencia pictórica de Arantxa Pardo, o tempo de Aitor Víctor Fernández, a sensualidade de Mª Isabel Alonso ou a beleza proposta por Manuela Elisabet Rodríguez... todas elas son parte desa diversidade que flúe por este tipo de convocatorias. Unha dispersión de sensacións que emerxen nunha mostra que valora moitas compoñentes que engadir ao mero feito creativo.
Unhas veces con máis ou menos fortuna por parte de creadores e xurado, o único certo é que abrir as portas a ese futuro de esperanzas é a grande aposta de Novos Valores. Non hai moita máis proba que facer para valorar a súa relevancia nos últimos tempos que abrir algún catálogo ou achegarse a algún currículum dos actuais referentes da arte na nosa rexión para comprobar como neles sempre consta, cheo de orgullo, o certamen de Novos Valores.

Dende esa presenza é dende a que hai que seguir apostando por esta cita, pola súa potenciación ano tras ano como experiencia e respaldo a aqueles que queren que sone o seu nome de xeito firme nese mundo tan complexo como é o artístico. Baixo o eficaz comisariado de Natalia Fraguas achegámonos a eses nomes que nos sonan por primeira vez, pero tamén a outros que xa apareceron noutras convocatorias e que seguen mantendo o facho da ilusión e desa esperanza por converterse en creadores relevantes. Percorremos todas estas estacións, unhas gústannos máis que outras, pero en todas elas reside ese xerme de futuro. Formas e xestos que traducen o que acontece ao noso arredor dende diferentes poéticas ou percepcións, dende linguaxes diversas pero todas cheas de suxerentes miradas das que podemos ser cómplices. Eso é o que queren os participantes, que sexamos os seus cómplices, que nos deixemos levar por como eles se deixan levar pola realidade. Nunca como nesta cita é máis necesaria a nosa presenza como respaldo ao seu traballo, pero tamén a ese futuro de novas esperanzas construído polos ‘Novos Valores’ de hoxe.





Publicado en Revista. Diario de Pontevedra 29/09/2013
Imágenes (Rafa Fariña):
!º Premio Antía Barba
2º Premio Ana Mª González
Obra de Arantza Pardo

sábado, 28 de septiembre de 2013

Bogart eterno

Los siete títulos que Diario de Pontevedra ofrece a partir de mañana a sus lectores son siete joyas en las cuales Humphrey Bogart nos ofrece todo su potencial como actor. Una excusa perfecta para retratar a uno de esos iconos inmortales acuñado a través de algunas de las mejores películas de la historia del cine.

Hablar de Humphrey Bogart es hablar del mismo cine ya que pocos actores encarnan individualmente la fuerza de este arte como esta figura alrededor de la cual giró el mejor cine que se haya hecho nunca (y mira que lo siento por Pedro Almodóvar) como fue el realizado en Hollywood en los años treinta y cuarenta del pasado siglo.
Hacerse con estos siete títulos, además de ser una magnífica ocasión para coleccionar varias de las mejores películas de Humphrey Bogart, para mí es una bendición, ya que me va a permitir desentenderme de la realidad, escapar de comentarles noticias tan sombrías como las que suceden a nuestro alrededor y, además del lujo que supone colocar una foto del actor en la contraportada del periódico, les puedo contar alguna cosa sobre el mito Bogart. Y ya me dirán ustedes si luce o no esta página de despedida o de bienvenida con una fotografía de Bogart escaleras abajo envuelto entre luces y sombras.
Y es que luces y sombras es el paisaje habitual de Humphrey Bogart, el que acompaña a un personaje que se manejaba entre el bien y el mal dentro de un ambiente de cargado de escepticismo. ‘El halcón maltés’, ‘La burla del diablo’, ‘Tener y no tener’, ‘El tesoro de Sierra Madre’, ‘Cayo largo’, ‘El último refugio’ y ‘La senda tenebrosa’ son de esas películas que siempre deberían estar presentes en las estanterías de nuestros hogares. Todas y cada una de ellas son un salvavidas ante tantas naderías como nos tragamos por televisión. Este cine, abrumador en su blanco y negro, de pistolas humeantes y cigarrillos interminables, posee un magnetismo que emana de unos guiones excelentes, muchos de ellos surgidos de la mano de maestros de la literatura como Dashiell Hammett, Ernest Hemingway o William Faulkner, y que posteriormente eran llevados a la pantalla desde ese insuperable sistema de estudios que Hollywood había perfeccionado durante décadas hasta su consolidación en los años cuarenta. A excepción de ‘La burla del diablo’, hecha dos años antes de su muerte en 1957, el resto de las películas de esta colección fueron realizadas en esa década, la de la configuración definitiva de un género conocido como cine negro y en el que Humphrey Bogart tiene un protagonismo como no alcanzó otro actor.
El personaje acorralado e incómodo dentro de una sociedad amenazante fue dando paso al detective de sonrisa melancólica y una inteligente desconfianza hacia todo aquello que le rodeaba y en especial hacia sus congéneres. Ver morir a Bogart en ‘El último refugio’ es uno de los cantos más hermosos al ser humano dentro de una película muy difícil de superar y no demasiado bien conocida. Todas estas películas están repletas de momentos asombrosos que han pasado a la historia, frases, escenas, miradas, gestos y planos que han sedimentado en nuestras miradas nuestro amor por el cine, y más en concreto por este cine. «¿De qué está hecho?», «Del material con el que se fabrican los sueños», responde Sam Spade en el ‘El Halcón Maltés’. «Si me necesitas solo tienes que silbar. ¿Sabes silbar verdad?», le espeta Lauren Bacall a un Bogart en ‘Tener y no Tener’ que, desde ese momento, no se separó de ‘la flaca’ hasta el final de sus días. «Si la cabeza dice una cosa y tu vida dice otra, la cabeza siempre pierde», se oye entre huracanes y tensiones personales en ‘Cayo Largo’, y así podríamos llenar páginas y más páginas.
La vida de Bogart no se podría explicar sin todo lo que sucedió desde ese silbido que unió para siempre a la que fue una de las grandes parejas de Hollywood. Juntos en cuatro películas, tres de ellas forman parte de esta colección, su papel en el cine fue más allá de la pantalla, siendo una de las parejas más respetadas, lo que se acrecentó con su posicionamiento público contra McCarthy y su Caza de Brujas. Como tampoco se podría entender sin amistades forjadas a base de litros de alcohol, como la del director John Houston, una relación de la que aquí se entregan cuatro de sus excelsas colaboraciones. Adjetivos y más adjetivos que solo sirven para ensalzar a un actor eterno, a un género en sí mismo, en definitiva, a Humphrey Bogart.
P
ublicado en Diario de Pontevedra 28/09/2013

viernes, 27 de septiembre de 2013

Todo un éxito


COMIENZAN A DAR sus frutos las políticas a la limón de los Ministerio de Cultura y de Hacienda en relación con el cine. La bajada en la facturación del 15% y del empleo en el sector del 12 % en 2012 auguran que la catástrofe de 2013. Todo un éxito para las políticas de ambos ministerios que culminan así su labor de esquilmar todo lo que tiene que ver con este nido de rojería.
Incapaces de reconocer las virtudes del cine, ya no voy a meterme en la sensibilidad hacia la cultura, sino como una forma de ganar dinero (eso sí que suena bien, ¡eh!) el derrumbe de esta industria del espectáculo será otro de los rescoldos que queden tras esta crisis tan provechosa para ajustar cuentas.
No quieren oírlo, pero Francia, ante un tímido descenso de la taquilla en verano, ha bajado el IVA de las entradas de un 7% a un 5%. Aquí seguimos aferrados al 21%. ¡Qué viva España!

Entre Dous. Diario de Pontevedra 27/09/2013

jueves, 26 de septiembre de 2013

Oscuridad generacional

Un grupo de jóvenes decide construir una “habitación oscura”: un lugar cerrado donde nunca entra la luz. Al principio la utilizan para experimentar nuevas formas de relacionarse, para practicar sexo anónimo sin consecuencias ...


De antemano el que esto suscribe siempre acoge con recelo eso que se llaman novelas generacionales. Muestrarios que buscan analizar a todo un espectro de personas planteando un retrato grupal de todas ellas cuando todos sabemos de los peligros de las generalizaciones. Muchas veces esta no es la pretensión del autor, sino que desde las editoriales se intenta vincular un relato a un conjunto de potenciales clientes en la procura de una mayor afinidad entre el libro-producto y el lector-comprador.
Algo como lo comentado puede suceder con ‘La habitación oscura’ de Isaac Rosa, escritor nacido en 1974, con eso que se llama un ‘prometedor futuro’ que ya es presente, en base a las obras realizadas hasta el momento, trabajos que además de reconocidos desde el ámbito de los galardones también lo han sido desde la crítica, situándolo en una posición de privilegio en el mundo editorial.
Parte el relato de la creación de la que es la gran protagonista de esta obra, no hablamos ni de un personaje, ni de un conjunto de ellos, sino de una habitación, un lugar oscuro en el que nunca entra la luz y al cual acceden, primero como un juego juvenil un grupo de amigos, pero que irá extendiéndose en el tiempo a más personas, y en la que lo más importante es cómo esa oscuridad se va ampliando a la propia vida de los diferentes personajes que aparecen en la novela.
Acierta más que sobradamente el autor con el tono y las descripciones logrando pasajes que atan al lector ante cómo se describe lo que sucede dentro de esa oscuridad y los diferentes tipos de encuentros que en ella se producen, pero sobre todo acierta en traspasar esa oscuridad física y liberadora que sucede en esa habitación al interior de los protagonistas. Personas a las que la vida ha ido deparando diferentes experiencias que condicionarán sus comportamientos y modificarán sus expectativas, esas que apenas eran un ideal cuando plantearon la creación de ese recinto en el que se sentían tan libres como protegidos de un exterior cada vez más incómodo.
Impermeable hasta cierto punto, el tiempo que todo lo corroe, va a ir también fracturando ese espacio y todo lo que supone, al tiempo que sus ‘inquilinos’ conocerán también las diferentes fracturas que la vida aplica a sus existencias. Luz y oscuridad que metaforizan de manera brillante los diferentes estadíos de una vida, las etapas por las que a todos nos toca pasar en este aprendizaje diario. Isaac Rosa parece repasar ese aprendizaje, saldar cuentas con el tiempo que le ha tocado vivir y también, por que no decirlo, con los que nos han traído estos tiempos grises en el que tantas ilusiones fueron robadas. Excelente literatura que se amolda a nuestro tiempo, que repasa existencias con un lenguaje ameno que nos involucra en el relato, en ocasiones hasta extremos límite, en los que se tiene la sensación de aislarse de este mundo al que parece que nos adentramos en esa habitación oscura como un personaje más, al igual que logra modificar conductas sobre las que no habíamos reflexionado, temiendo hasta a ese ojo que tantas veces nos acompaña en nuestros ordenadores, una cámara en la que hasta el momento en que no se lee este libro se confiaba en ella para ahora estar cegada por lo que pueda pasar.
Y lo que pasa es que Isaac Rosa posee el talento necesario para generar un relato fascinante que refuerza esos reconocimientos sobre su figura con un libro que se está reivindicando a sí mismo como una referencia, no solo por su autor, como por lo que dice, por ese ajuste de cuentas íntimo, pero también de muchos sobre lo peor que le puede pasar a cualquier ser humano: la pérdida de la esperanza.

Publicado en Revista Diario de Pontevedra 22/09/2013
 y El Progreso de Lugo.

lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Hace calor en el desierto?



RECIENTES ESTUDIOS científicos realizados por la UEFA han llegado a la conclusión de que en verano en Qatar hace calor. Los miembros de dicha entidad, que desde estos momentos entran en las candidaturas para los premios Nobel, junto con los de la FIFA, están desarrollando un congreso en Dubrovnik (míralos que majos, por mis narices no organizan la reunión en cuestión en Tirana). Pues desde la costa del Adriático, cuando el verano todavía hace de playas, terrazas y buenas temperaturas un marco extraordinario para debatir sobre las temperaturas en el desierto catarí, llegan estas noticias que vuelven a respaldar el acierto en la designación de ese país como sede del Mundial de 2022. Dólares y petrodólares aparte el desaguisado se convertirá en esperpento cuando el Mundial se traslade a otras fechas, dinamitando calendarios y temporadas. ¡Y lo hermoso que es Dubrovnik!

Entre Dous. Diario de Pontevedra 20/09/2013

Vuelta al Perú


PASA UNO sus páginas y parece tener entre sus manos aquellos mismos libros que un día hicieron que te enamoraras de la literatura de Mario Vargas Llosa. Leer ‘El héroe discreto’ es volver al Perú, a aquel universo que configuró la obra del Premio Nobel a través de un enjambre de personajes e historias en un país y un continente tan singular como importante para el mundo de las letras hispanas.
Varios de esos personajes aparecen en este libro para formar parte de este regreso al origen de su obra y también de sí mismo. No le quedan ya muchos libros por escribir al genial escritor y es por ello que ‘El héroe discreto’ puede entenderse como un canto de cisne, un luminoso ejercicio que nos sitúa ante textos como ‘La ciudad y los perros’, ‘Conversaciones en la catedral’ o ‘Los cuadernos de don Rigoberto’, en definitiva, una de esas obras que se convertirán en eternas.

Entre Dous. Diario de Pontevedra 23/09/2013

domingo, 22 de septiembre de 2013

Días que non foron


É o tempo o grande aliado do escritor, o manipulador desas historias que poderían quedar esquecidas na memoria dos seus protagonistas. A partires dese paso do tempo é cando o escritor fende o seu maxín nesas historias, nesas memorias, para convertelas en relatos, en motivos de inspiración e goce para os seus lectores. Luis Rei non deixa de sorprendernos dende esa madurez creativa á que chegou fai unhas publicacións. Está claro que a ascensión a aquel Monte Louro fíxolle ver o contorno dun xeito diferente a como o vía antes. A súa prosa clarexouse dende ese cumio e dende esa altitude. De xeito paradóxico, o autor é quen de ollar moito mellor ao ser humano. Ese é o motivo sempre de análise do escritor, un home a mercé dos seus segredos, da memoria do que aconteceu nas súas vidas, da súa relación co seu contorno, e así é como xorde ‘Días que non foron’, unha escolma de relatos que nos coloca ante un pasado visto coa nosa mirada de hoxe. Unha lúcida achega as historias da nosa historia que nos envolven dende a primeira liña pola calidade da escrita de Luís Rei.
O primeiro é o relato máis longo dos sete que compoñen o libro, o máis periodístico e no que se refina dende o feito literario a sempre necesaria análise feita co pasar dos anos do naufraxio do ‘Prestige’, que encheu as nosas costas de chapapote e a nosa alma de impotencia e frustración. O relatorio dos feitos vólvenos situar fronte a fronte coa impudicia dos nosos xestores públicos, cunha caste política tan afastada do seu pobo que non soubo -e o máis triste é que nin sabe- entender a esa poboación, e menos aínda en situacións de crise, que é cando se debe valorar ao bo político, ao líder do grupo. Aquel chapapote afundiu non só miles de toneladas daquel viscoso líquido, senón as esperanzas dun pobo, pero con el tamén se foron ao fondo do mar moitos dos lastres seculares dunha sociedade demasiado afeita a esperar de brazos cruzados a que todo se solucione pese a que as solucións sexan erróneas.
Aquela carraxe agora convértese tamén en feito literario, nunha depuración creativa do que parecía ser so unha nube negra. Pero o escritor ten esa capacidade de converter a frustración e a tristura nalgo fermoso e, como non, comprometido co noso país, coa necesidade de contar o que pasou para que as mentiras gubernamentais non se convertan noutro naufraxio.
A partires desde relato van escorregando outras historias, máis ou menos longas, iso que máis dá. Todas elas teñen un punto de reflexión, un instante para achegarnos a esta terra dende os feitos que lle sucederon a diferentes protagonistas.
Breve e intenso é o primeiro amor de ‘Báñate comigo’, escumas salgadas que agroman no mar do descubrimento. Unha xoia en poucas páxinas. Menos páxinas ten aínda ‘A proba do Deportivo’, canto sentimental a esa parte indispensable das nosas vidas que é o deporte, e xunto a elas historias dos tempos do franquismo, consecuencias da Guerra Civil que aniñaron na nosa sociedade ata hai ben pouco, para rematar con ‘A lancha dos segredos sucios’. Un fabuloso remate para coñecer unha historia agochada nunha caixa de seguridade dende onde un testamento nos leva a unha desas historias engaiolantes.
Son historias, polo tanto, que forman un volume que amosa a capacidade do autor afincado en Pontevedra para o relato curto. Como se tras baixar daquel Monte Louro se necesitase camiñar e respirar, como fixo con ‘Cita en Fisterra’, para agora pensar dende a brevidade con estes ‘Días que non foron’. Unha magnífica lectura para a volta á orde, para a chegada dun outono que, como foi o verán para min, nos permitirá achegarnos ao grande escritor en que se converteu Luís Rei Núñez.


Publicado en El Progreso y Diario de Pontevedra 8/09/2013

Retratos




Hablo con Manuel Moldes y me cuenta la importancia del inolvidable Conde Corbal en el retrato de esta ciudad. Su influencia a la hora de que muchos pintores, entre ellos el propio Moldes, convirtieran a Pontevedra en motivo y sentimiento de su pintura. No hay más que asomarse al interior del Carabela o rastrear sus dibujos en este mismo periódico para darse cuenta, no solo de su talento, sino también de cómo la ciudad puede formar parte de una obra. 
Manuel Moldes sacará hoy su caballete a la calle, como muchos de los participantes del Primer Certamen de Pintura Rápida que convertirá a calles y plazas en un improvisado estudio abierto a la ciudadanía, a la caza de ese rincón o ese fragmento de la ciudad para convertirse en inmortal. Tras esta iniciativa figura la acción solidaria que siempre caracteriza a esta entidad ya que la venta de los cuadros, tras ser expuestos al término del certamen, primero en la propia praza da Ferrería y posteriormente en el Liceo Casino, dedicará una parte de su importe a la plausible labor social que Cáritas realiza diariamente y más en estos tiempos tan complicados. Estudiantes de Belas Artes, miembros de la Asociación de Artistas Plásticos de Pontevedra o sencillamente aficionados al dibujo y la pintura encontrarán acomodo en esta iniciativa que de nuevo convertirá a la capital, a sus geografías y a sus sensaciones en motivo de representación. Así lo lleva siendo desde esa contraportada en piedra de la Basílica de Santa María hasta hoy, un tiempo en el que fueron muchos los que la convirtieron en inspiración. Desde los viajes de Pierre María Baldi hasta las piezas que se acaban de inaugurar en el Pazo da Cultura de Eduardo Dios y Pancho Rodiño, sería interminable ese listado que nos llevaría por el siglo XIX, tiempo de viajes y descubrimientos como el que trajo a Eliseo Meifrén a nuestra ciudad para captar rincones tan singulares como el cauce del río Gafos. Vayan al Museo de Pontevedra y verán ese espléndido cuadro, como otros que se centran en nuestra ciudad, ahí tenemos a Alfredo Souto pero también a Carlos Sobrino o a los integrantes de la Sociedad Arqueológica de Pontevedra y un nómina larguísima que nos impide continuar citando nombres y más nombres a fuerza de ser injustos con los que olvidemos y que nos conducen al que es el padrino de esta cita. Al hombre que en su ‘Pontevedra durme’, ‘Pontevedra, carballo e pedra’ o en el impresionante mural que nos da la bienvenida en la sede de la UNED ‘O río da vida’, ensalza a la ciudad como ejercicio de introspección interior, como concepto de una memoria a la que asir una pintura inequívocamente fundada en la experiencia y en representar aquello vivido. 
Hoy también es un día para ser vivido, desde el propio Moldes que se sentará a pintar en la praza da Leña, pasando por todos los participantes de este certamen, al experimentar lo que tantos sintieron antes, el pálpito de unas piedras hechas para ser pintadas para acceder a ese punto de inmortalidad que solo el arte es capaz de alcanzar. Aquellos a los que el don de la pintura nos dejó huérfanos nos maravillaremos con sus trabajos, les veremos pintar o dibujar, y posteriormente disfrutaremos de esas obras en una praza da Ferrería que hoy se convertirá en el estudio abierto por los pintores con Pontevedra como retrato.

Publicado en Diario de Pontevedra 21/09/2013
Fotografía Gonzalo García

‘Ex profeso 3’. En el inicio del curso.

Entre los muchos significados del mes de septiembre figura el del comienzo de la actividad académica. Así es como la Facultade de Belas Artes lleva ya varias jornadas con sus aulas a  pleno rendimiento y junto a la formación, en esta carrera tan singular, también debe constar la exposición, y así sucede desde el pasado jueves 12 y hasta el  23 de octubre en la ya imprescindible para esta ciudad Sala-X. Para abrir el fuego nada mejor que los propios profesores, los que imparten las materias ahora se muestran desde su faceta artística a los propios alumnos.


Comienza el curso en la Facultade de Belas Artes y la primera exposición de la Sala-X corre a cargo de los que deben impartir magisterio. Unos profesores que compatibilizan esa labor docente con su imperiosa necesidad de crear, de abordar lo que les rodea desde el punto de vista artístico. En esta ocasión son tres los elegidos, tres creadores de reconocido prestigio y trayectoria, como son Javier Tudela, Chelo Matesanz y Anxel Huete.
Desde esa triple perspectiva se presenta la tercera edición de ‘Ex-profeso’, tres maneras de aproximarse a la realidad pero en las que una vez reunidos se aprecia ese deseo común de hacer participar al espectador en cada una de sus propuestas, con un cuidado análisis del espacio, muy condicionado por otra parte por la propia sala, pero al que los artistas son capaces de sacarle el máximo partido. Ese coqueteo con el espectador lleva a crear curiosas e interesantes relaciones entre éste y la propia obra de arte.
Javier Tudela nos recibe con una curiosa instalación bajo el nombre de ‘Quiero ser un artista alemán’, provocación y desafío se citan a partes iguales en una vistosa propuesta en la que se encierran muchas de las dudas que acosan al arte contemporáneo. Su siguiente propuesta nos lleva a un clásico dentro su arte, la creación de piezas a partir de objetos convencionales que nos encontramos en nuestro día a día, cambios de escala, elementos fuera de su hábitat habitual, conforman ese sentido lúdico del arte siempre presente en su trabajo.
Chelo Matesanz nos abruma con ese gran telón de tela cosida acompañado de dos piezas diferentes en lo formal, pero muy próximas en lo conceptual, en un homenaje a Lee Krasner, la presencia femenina en la importantísima abstracción americana del pasado siglo.
Al fondo de la sala nos espera Ánxel Huete que continúa investigando sobre las posibilidades de la pintura, esa misma que nos marcó a una generación con su inolvidable intervención en el Doble Espacio del CGAC en los noventa. Aquí se plantea una doble dirección, por un lado un guiño a la tradición de la pintura con dos bodegones de caza, y por otro una espectacular intervención en un espacio nada fácil para trabajar, en el que dos murales nos presentan su serie ‘Realidad subyacente 2004-2013’, un juego de transparencias sobre una superficie en la que diferentes imágenes se han ido sedimentando a lo largo de los años. Una captación pictórica del tiempo y las circunstancias de la vida convertidas en obra de arte.

Tres percepciones que colocan a los docentes en su otra vertiente, la de artistas, la de generadores de una opción creativa ante la que se pueden sitúar los alumnos a los que ellos mismos impartirán clase a lo largo del año. Javier Tudela, Chelo Matesanz y Ánxel Huete componen un tríptico de experiencias que no deberíamos perdernos, es el inicio de un nuevo curso, de una temporada de creatividad e ilusión por lo artístico. Seamos parte de él aportando nuestra presencia, el trabajo de todos ellos así lo merece y necesita.

Publicado en Revista. Diario de Pontevedra 15/09/2013
Fotografía Alba Sotelo

martes, 17 de septiembre de 2013

Pechar e abrir un tempo


Cando queda pouco menos dun mes para ter entre as nosas mans o libro gañador do premio Xerais de novela, ‘Cadeas’, o seu autor ven de publicar na editorial Biblos unha pequena novela, ‘1989’, na que nos leva ata un escenario costumbrista dunha vila na que a presenza dun home vai servir de escusa para achegarnos ata a vida dun grupo de personaxes. Todos eles conforman a vida dese pobo nun tempo singular no que xa se falaba de crise.
Vilar é un lugar imaxinario, ou así o explica o autor ao remate do libro, pero está claro que na nosa Galicia hai moitos ‘Vilares’. Pobos feitos polas persoas, construidos dende a relación dos seus habitantes, polos segredos que uns coñecen, pola súa xeografía e tamén polas actividades comerciais e industriais que nelas se desenrolan. Xabier López vai a engedellar unha escolma de historias persoais a través das voces de cinco deses habitantes, e dende as súas palabras coñeceremos o latexo da vida nesa vila.
E todos eles falan arredor dun feito que ven a rachar a apacible vida local, a chegada dun home de ollos pequeniños e vestido cun traxe blanco. O homiño en cuestión chega do Xapón, e pasará unha tempada rodeado de todos estes seres que especulan sobre a súa presencia no pobo.
Xabier López acada unha novela moi entretida que é capaz de colocar ao lector entre os seus personaxes para formar parte dese hábitat. Unha sorte de costumbrismo cheo de humor e tamén de críticas a esa situación singular que se deu nos anos oitenta. O peche de empresas, a reconversión industrial, unha crise anterior ao despegue económico dos noventa e que vai rematar na nosa crise actual. Dende esa perspectiva temos algo de premonitorio, plantexado ese augur dende a incapacidade do home para aprender do xa sufrido e no que por desgraza caemos outra vez.
Esa presenza oriental vai permitir ao autor artellar ese coro de voces que tanto lle gusta como estilo para configurar un relato, o que permite amosar diferentes puntos de vista sobre unha mesma realidade, un xogo literario que enriquece as creacións deste home que fai da literatura unha experimentación continua. Ao extremo tal que aquí ata se chega a facer literatura cos partes da Policía Local. Todo o que acontece ao noso arredor pode formar parte do noso relato existencial, pequenas historias que de xeito conxunto van dando senso as nosas vidas.
Vilar vive pegada á realidade, tanto a económica como a social, e entre ambas ábrense os buraquiños da vida, polos que respiran as vilas: os seus bares, os rincóns, os locais de alterne, o seu alcalde... e todo iso perante a presenza dun xaponés co que ten de diferenciador aquela cultura da nosa, un engadido á feliz receita que aquí se cociña. Dous mundos concentrados nun lugar imaxinario pero que está moi pegado á realidade desa zona onde se ambienta o libro. Onde unha colmea de seres individualizados compoñen o conxunto do cal, ao pouco tempo de iniciar a súa lectura, formamos parte. É o maxín do autor, a capacidade para crear un mundo no cal podémonos sentir como un elemento máis del.
O libro ‘1989’ é unha pequena mostra do que é quen de facer este autor do que moito se falará nos vindeiros meses. A consecución do Premio Xerais de novela, e a saída do prelo no vindeiro mes da novela gañadora, ‘Cadeas’, amosará a complexidade dunha obra que ven a confirmar a presencia dun escritor nacido en Bergondo e que vive en Betanzos. Espazos dos que bebe esta novela co título dun ano que pechaba un tempo e abría outro, igual que acontece nestes días coa vida de Xabier López López.


Publicado na Revista. Diario de Pontevedra 15/09/2013 e El Progreso 14/09/2013

domingo, 15 de septiembre de 2013

El renacer del Diario


«Renace hoy ‘Diario de Pontevedra’. Es un resurgir obligado, gozoso, largamente aguardado. La circunstancia actual de la ciudad y de la provincia venía demandándolo. Anima hoy a Pontevedra- se advierte con claridad-un irrefrenable impulso que la ha encuadrado ya en el ritmo y en la tónica de vida de nuestro tiempo. Como ciudad y como capital de provincia, por sí misma y por su condición cada día más activa de centro político y geográfico. Pontevedra necesitaba un periódico, si fuera necesario explicar el porqué, diríamos, entre otras cosas, que es porque Pontevedra dejó de ser remanso; porque la ciudad detenida a finales del siglo pasado o en los comienzos del presente en una placentera contemplación e sí misma y en el goce de la belleza de su paisaje, de su equilibrio y empaque urbano, y de los bellos y sugerentes vestigidos heredados del pasado acaba de ser alcanzada por el signo de la aceleración , presentado desde hace años y temido por unos en la misma medida que es deseado por otros.” 

Veinticuatro años llevaba Pontevedra sin un periódico diario. Sin una cabecera en la que el nombre de la capital figurase como altavoz de sus noticias e inquietudes. Un 15 de septiembre de 1963 el Diario de Pontevedra recuperaba la actividad detenida tras el fin de la Guerra Civil. Con esa vuelta a la vida Pontevedra clausuraba una de las numerosas heridas que la Guerra Civil fue dejando entre las sombras de esta ciudad de piedras, historia e historias. Cuando se cumplen cincuenta años de aquel hecho no podíamos olvidar los nombres de José Luis Olmedo LimesesJuan Santos VillarEnrique Moldes Pereira y Emilio Vázquez Rodríguez. Ellos llamaron a la puerta de Eugenio González de Haz, vinculado a los medios de comunicación y que ostentaría la presidencia del recién creado Consejo de Administración, mientras en la dirección del periódico figurabaEnrique Paredes Estévez. Todos ellos marcharon a Madrid, acompañados por el alcalde,José Filgueira Valverde, para lograr la autorización pertinente de cara a que el periódico regresase a las calles de Pontevedra. Con Manuel Fraga en el Ministerio de Información y Turismo y Pío Cabanillas como bastión del pontevedresismo en la capital de España, el proyecto se materializó y nació con un número extraordinario envuelto en esta deliciosa portada que aquí reproducimos. Varias imágenes aéreas de Pontevedra, detalles de la provincia paridos desde el talento de José Conde Corbal y como no, laVirgen Peregrina en el centro de aquel número que costaba cinco pesetas. 
Tras él vinieron muchos más, hasta hoy, y que siga, que la cosa no pinta bien para los medios en papel, pero esta ciudad y todas las ciudades necesitan de un vínculo en papel que una a todos los ciudadanos bajo una cabecera. Esa es la esperanza. Un parón en su publicación por motivos económicos en 1967 se corrigió apenas un año después con aquellos valientes cooperativistas acaudillados por Pedro Antonio Rivas Fontenla, ellos manejaron el timón entre aguas no siempre calmas hasta la llegada del Grupo de Comunicación El Progreso en el año 2000. Y en esas estamos, pero nada, absolutamente nada de lo sucedido después tendría sentido sin aquella revivida Pontevedra de 1963 en la que su equipo de fútbol ascendía a Primera División y en la que, en ese mismo mes de septiembre, el General Franco inauguraba la fábrica nacional de Celulosas, símbolo del despertar económico. Con el Diario de Pontevedra la ciudadanía se acercaba a España para conocer la alternativa de ‘El Cordobés’, la inauguración en Barcelona del Museo Picassoo el fallecimiento de los escritores Luis Cernuda y Ramón Gómez de la Serna y al exterior para asistir a la división del mundo en dos grandes bloques: el capitalista y el comunista, a la publicación de ‘Rayuela’ de Julio Cortázar, a la marcha de más de 200.000 personas en Washington lideradas por Martin Luther King o al asesinato del presidente de los Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy
Noticias y más noticias que desde aquel momento llenaron miles y miles de páginas. Desde lo puramente local hasta lo internacional, un enlace permanente hacia el exterior y entre nosotros mismos, en definitiva, el latir de la vida recuperado en aquel 15 de septiembre de 1963 y que se ha mantenido gracias a tantos y tantos nombres hasta nuestros días. Todos ellos son parte de una historia que solo tiene sentido gracias a ustedes.



Publicado en Diario de Pontevedra 14/09/2013

viernes, 13 de septiembre de 2013

Sarmiento



Cae a plomo el sol en la calle, una febril temperatura que, al amparo de los gruesos muros de piedra del Edificio Sarmiento, se despoja de ese agobio imprevisto a estas alturas del calendario en estas latitudes. Se respira frescor en ese interior felizmente recuperado, la piedra brillante como si el tiempo se hubiese esfumado en un santiamén, las impresionantes escaleras resplandecientes y ese claustro, que dan ganas de encerrarse en él y no salir de allí, en definitiva, un cofre abierto para que ciudadanos y visitantes se aproximen a un tesoro que nos ha ido configurando como lo que somos desde el apartado artístico. 
No es fácil viajar en el tiempo, ponerse en la piel de aquellos primitivos hombres que poblaron este territorio siglos y siglos atrás, pero uno parece que lo logra ante el fruto de su trabajo, ante unas producciones de subsistencia que nuestra mirada moderna ha convertido en obras de arte. Sus útiles de trabajo, sus ofrendas funerarias, sus inscripciones sobre la piedra... todo ello ha definido el arte del noroeste peninsular y define también a este edificio como un balcón abierto directamente al pasado. De la prehistoria hasta el comienzo del mundo medieval, miles y miles de años convertidos en piedras y cerámicas, en rudimentarias expresiones artísticas anónimas, alejadas de egos creativos, poseedoras de una inigualable potencia expresiva por lo que significan y suponen dentro de nuestra historia. 
Desde esas piedras labradas empleadas como herramientas en el Paleolítico, hasta los impresionantes profetas que formaban parte del Pórtico de la Gloria, la colección del Museo de Pontevedra se desparrama por las dos plantas del Edificio Sarmiento a través de una serie de compartimientos que abrazan a ese claustro que no se puede parar de admirar, como tampoco uno puede dejar de detenerse ante esos ventanales que nos abren nuevas perspectivas hacia la ciudad. Tejados, geometrías, fugas, escudos, nubes, visiones de una desconocida urbe que surge del propio edificio hacia el exterior, completando la emocionante capacidad del anexo Sexto Edificio para permitir ese redescubrimiento. Es la función de una arquitectura nacida no solo como contenedor sino también como plataforma para recuperar a la ciudad, para generar una nueva vida a su alrededor y configurar una renovada mirada. Esa mirada se bifurca del interior al exterior, de unos espacios que nos conducen al pasado, hasta ese otro espacio exterior que nos integra en el presente. Ayer y hoy separados por un muro. Centímetros de piedra que marcan tiempos y que ahora podemos sortear. Pocas noticias habrá más felices en el año cultural que la consolidación de ese edificio como un referente, esperemos que no se malverse con otras actividades que poco o nada tienen que ver con su espíritu. Atravesar esos voladizos que nos conectan con el Sexto Edificio sugieren la potencialidad que ambos conjuntos pueden desarrollar como estandartes para una ciudad, pero también como foco de atracción. No hay más que detenerse en las impresionantes cifras de visitantes a la recién clausurada muestra sobre Dalí en el Reina Sofía para calibrar el potencial del mundo de la cultura en registros que van más allá del creativo. Para ello ambos edificios deben cohabitar con las acciones culturales de hoy, con exposiciones que por su calidad atraigan al espectador y lo fijen dentro de un itinerario cultural indispensable. De no ser así el cofre se convertirá en un mausoleo, y no como el de esa modesta tumba recuperada del yacimiento de A Lanzada, sino en el mismísimo mauseoleo de Halicarnaso.


Publicado en Diario de Pontevedra 7/09/2013
Fotografía Rafa Fariña

martes, 3 de septiembre de 2013

O lapis vermello


Chégame a nova do falecemento de Chonchiña Comesaña, e ao tempo que levanto a vista para mirar non sei a onde a miña ollada repara no bote dos lapis do meu escritorio, onde se erixe como unha bandeira un lapis vermello. Non é un lapis máis, é un lapis de carpinteiro, groso e plano, que acompañaba ao meu exemplar de ‘O lapis do carpinteiro’, cando Xerais o engadiu como un intelixente agasallo ao mítico libro de Manuel Rivas.
O lapis está aínda sen afiar, rodeado doutros lapis. Hainos de recordo de Portugal, do Museo de Pontevedra, outros do Diario, pero tamén hai moitos anónimos. Todos eles conviven con ese lapis vermello con letras douradas. A min paréceme que todos o miran cun respecto especial, como se soubesen que baixo esa pel se agocha unha historia diferente ás súas, unha das grandes historias da nosa memoria como pobo convertida en literatura polo veludo da escrita de Manuel Rivas, ese veludo polo que un pasa a man para estremecerse, un latexo que recuperou o escritor na súa última obra, ‘As voces baixas’. A voz de Chonchiña, a muller inspiradora daquel relato, apagouse, pero a súa voz baixa xa quedará para sempre na nosa memoria. Non hai mellor pasaporte para a eternidade que ese libro afundido na nosa alma. Nós sabémolo e os meus lapis semella que tamén.

Publicado en Diario de Pontevedra 3/09/2013
Fotografía Alba Sotelo