martes, 23 de julio de 2013

La felicidad de la pintura

Entre el 17 y el 31 de julio la Galería About-Art exhibe una muestra de obras del creador Manolo Dimas. Como suele ser habitual en las exposiciones del artista y profesor en la pontevedresa Facultade de Belas Artes, sus muestras componen un canto a la pintura, una exaltación de las virtudes de esta disciplina a partir de un singular manejo  del dibujo y del color, capaces ambos de provocar sensualidad y alegría, como componentes siempre esenciales a la hora de transmitir sensaciones desde la obra de arte hacia el espectador. 
 
Es capaz Manolo Dimas de componer con su trazo ágil y desenfadado unas obras llenas de ligereza que conectan muy fácilmente con el espectador. La selección de trabajos recientes, que se expondrán en la Galería About-Art, en la pontevedresa calle Pasantería, hasta final de mes, insisten en esa idea ya habitual en este artista que siempre consigue una especie de pintura de la felicidad. Una explosión de color que se enhebra de manera fascinante con la figuración, con esos perfiles, casi siempre femeninos, que por sí mismos rezuman una sensualidad magnificada por una aplicación del color que desde hace un tiempo estalla en el fondo del cuadro para impregnar toda la superficie con una fiesta de manchas que vuelve a situarnos a Manolo Dimas como el gran artista fauve español. Una bandera que lleva enarbolando desde su participación madrileña en los tiempos de la movida, y que precisamente durante este verano se está revisando en una exposición colectiva  de nombre ‘El papel en la movida’ en la que él mismo participa en el madrileño Museo ABC de Dibujo e Ilustración.
 
El tiempo ha permitido a Manolo Dimas aligerar aquella composición ochentera inicial para hacer sus obras más livianas, un objeto más de disfrute para un espectador casi siempre embelesado por esa orquestación de color y línea tan precisa, aunque aparentemente semeje casual y azarosa. Pero esto es lo que logran alcanzar los buenos creadores, esa conjunción de lo que se entiende sencillo con unos componentes que nunca son fáciles de aplicar. No se sentirán defraudados al recorrer esta muestra, al situarse ante esas figuras que semejan ajenas a lo que sucede a su exterior, absortas en su ocupación, ya sea lectura, creación o descanso... todas ellas se presentan ante nosotros con una belleza que sí trasciende a la superficie de trabajo. Allí donde decíamos que línea y color debaten sobre sus conquistas, pero donde también Manolo Dimas inserta esa visión moderna de la pintura, que capta lo intrascendente, que convierte un instante en apariencia fugaz y sin capacidad de permanencia en la historia en un momento eterno. Una visión icónica y no exenta de ese aire pop que tanto gusta de adaptar el autor a sus obras.
Quizás cuando salgan de verla les suceda lo que me ocurre a mí cuando veo alguna de sus obras, y es que me siento mejor, con una especie de felicidad interna acrecentada por ese cariz terapéutico que tiene cierta pintura y ésta lo tiene. Una explosión de colores que te impregna y hasta pareces formar parte de ese ecosistema de personajes que transmiten calma, lujo y voluptuosidad, máximas por otra parte de aquel otro gran pintor, no tan alejado de lo que nos ocupa: Henri Matisse.
 
Publicado en Revista. Diario de Pontevedra 21/07/2013

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