miércoles, 12 de junio de 2013

«Hay que intentar dar la vuelta al dolor para que no te destruya»

No parece fácil escribir desde una situación tan dolorosa como la pérdida de la persona a la que amas y con la que compartes la vida, pero para Rosa Montero ha sido todo lo contrario. Hoy, partir de las 19.30 horas, contará a sus lectores esa experiencia en la Librería Cronopios.


Tras comenzar la semana con el regusto que le ha dejado el encuentro con sus numerosos lectores en la Feria del Libro de Madrid, Rosa Montero se acerca a Pontevedra con su última obra, ‘La ridícula idea de no volver a verte’. Antes no duda en alentar en las redes sociales a darse de alta en el grupo Teaming, una plataforma solidaria, o incluso pedir firmas para detener la ejecución de miles de caballos salvajes en Australia, y es que el compromiso con la sociedad es otro de sus signos distintivos.
Su libro está entre los más vendidos, y eso tiene mucho mérito, ya que no hablamos de uno de esos superventas que copan las listas, sino de un ejercicio de expiación personal a través de la literatura en el que sobre todo celebra el tiempo pasado con el que fue su pareja, el famoso periodista Pablo Lizcano. Una línea argumental que fusiona de manera ejemplar con una mujer con la que ha descubierto numerosas afinidades, la dos veces Premio Nobel Marie Curie.
¿Cómo se enciende la chispa que le hace decidirse a escribir el libro?
Yo siempre digo que tú no decides el libro que vas a contar, sino que el libro te escoge a ti. Realmente se impone por una imagen que se mete dentro de tu cabeza y que de repente te emociona. Todo el rato estás escribiendo con la cabeza, los novelistas somos como los niños, gente que no ha madurado y que no deja de ir proponiendo juegos con la realidad. Y en una de esas ensoñaciones aparece esa imagen emocionante que decides que tienes que compartir con los demás. Pero este libro es distinto, y esa necesidad apareció de golpe, al comenzar a leer el diario de Marie Curie, no solo por el diario, sino por el personaje. Yo creía que conocía a Marie Curie, pero realmente lo que conocemos es una biografía muy tópica, y su realidad es alucinante, era una mujer con una serie de pasiones y desmesuras increíbles. Mientras leía el diario empecé a tomar notas y entendí que podía rebotar en su vida una serie de pensamientos y emociones que me estaban ocupando el corazón y la cabeza en los últimos tres años.
¿Me imagino que habrá sido un libro muy complicado de escribir?
Pues no, para nada. Salió como un tiro, yo la escritura siempre la comparo con picar piedra, gran parte del tiempo es tedioso, obligada a estar sentada, y te cuesta. Hay una parte de trabajo de picapedrero muy duro, y eso no me ha pasado con este libro. Ha sido como un torrente, lo he disfrutado todo el rato, y lo que escribía era muy fluido. Además me he reído, divertido, emocionado, conmovido, ha sido realmente emocionante, lo que no quita que detrás haya todo un trabajo de ‘carpintería’, ya que esa estructura es la que mucha gente me comenta que es imposible dejar de leer una vez que empiezas.
De todos los libros que uno escribe está orgulloso, pero ¿quizás de este lo esté un poco más?
Sí y no, pero te voy a decir de lo que estoy más orgullosa. De haber recibido un montón de cartas, pero unas cartas increíbles, en las que me cuentan historias de duelo, pero que no son tristes. De pérdida, pero historias conmovedoras que celebran la vida, el amor, la intensidad de las emociones. Me enorgullezco de algo que no tiene que ver con la literatura, y es el haberle dado a la gente la posibilidad de extraer belleza en situaciones de dolor. Y he llegado a la conclusión de que eso es la literatura en realidad. La literatura nos da sentido, el sentido de  vivir.
¿Qué aprendió de Marie Curie?
Salvando las distancias siderales, (ella era un genio y yo no), la he encontrado muy cercana a mí en muchas cosas, en su obsesión, su tenacidad, la manera de hacerse a sí misma, y yo también creo que soy una hija de mi voluntad. Aprendes de su fuerza de voluntad y esa mezcla entre la fragilidad y la fortaleza, entre el cerebro y el corazón, entre la locura y la razón. Es una mujer muy interesante de la que me siento muy cerca.
¿Y de Rosa Montero?
Voy aprendiendo... el libro me parece hasta un poco sabio, y eso me asombra, porque tengo muy clara la teoría, pero la práctica a veces te sorprende.
Parece mentira cómo del sufrimiento puede brotar algo bello. ¿Puede ser que el dolor ayude a escribir de una manera hermosa?
No, no creo que ayude. No mitifico el dolor, lo digo en el libro. Eso de que el dolor te enseña es un desastre, te enseña si no te destruye, y mejor no tener dolor. Pero eso es imposible, ya que en la vida siempre hay una parte de dolor, mayor o menor, lo que hay que hacer es intentar dar la vuelta al dolor para que no te destruya. Pero cuanto menos dolor, mejor, y escribir con mucho es imposible. Así que lo mejor es una cierta distancia para manejarlo e intentar hacer algo útil para todos. Con el dolor personal vamos cada uno haciendo lo que podemos, escribir con las carnes abiertas, por lo general, desemboca en mala literatura.
¿Cuántas conversaciones ha mantenido con Pablo mientras escribía el libro?

Mientras escribía el libro no sé cuántas, pero con Pablo hablo todos los días. Todos hablamos con nuestros muertos, a ver quien me dice que no. Estás acompañada de tus muertos el resto de tu vida, viven en ti y hablas, siempre hay algo de lo que hablar.

Publicado en Diario de Pontevedra 12/06/2013

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