lunes, 25 de marzo de 2013

La necesidad del arte ante la barbarie


La Semana Santa es terreno apropiado para realizar viajes  que descongestionan nuestra mente. Con la mirada puesta en esas fechas proponemos la visita a una de las citas que se convertirán en destacadas a lo largo de este año en España. La muestra ‘Arte en guerra. Francia 1938-1947: De Picasso a Dubuffet’ que se exhibe en el Museo Guggenheim de Bilbao, una reflexión sobre ese trance en la historia europea que provocó la ocupación nazi de Francia y lo que supuso en la pléyade de creadores que en aquellos años inundaban el país galo.


EL 22 de junio de 1940 se firma el armisticio entre el ejército aliado y las fuerzas armadas alemanas. Desde ese momento y hasta la liberación en junio de 1944 con el desembarco de Normandía el territorio francés se dividirá entre la Francia ocupada, dirigida directamente por el nazismo y la Francia libre, también conocida como el régimen de Vichy, de carácter totalitario y colaboracionista con la Ocupación. Francia se veía así dividida en dos grandes partes, pero sobre todo se veía presa del desánimo y la opresión física y mental de las tropas de Hitler.
Esa Francia es la que había visto, en las décadas inmediatamente anteriores a estos hechos, como en su seno afloraban los grandes artistas del momento a nivel mundial. Los ecos fauvistas, cubistas, surrealistas, futuristas o dadaístas habían hecho de París la gran capital del arte a nivel mundial, cuestión que no remataría hasta el término de la guerra.
En esos años nada volvió a ser igual y fueron muchos los artistas que no entendían el cariz que tomaba esa situación . Así, historia y arte convivirán durante unos años, nueve, en concreto,  que son los que se encierran en la cronología que da soporte a esta exposición (1938-1947), tan necesaria como aclaratoria de ese periodo de la historia del arte.  “Una forma de hacer la guerra a la guerra”, como se dice en el catálogo de la muestra, que nos va a permitir recorrer  esos años en los que el arte y los artistas no se van a amedrentar y explotarán nuevas experiencias que aplicar a su trabajo y a sus propias ideas, para seguir configurando un universo plástico singular que les convertirá en eternos, por encima de las sombras que acechaban ese momento.
El recorrido se ofrece como extremadamente completo, a través de puntos clarificadores como el marco histórico en el que todo sucede, el gusto oficial, la impronta del Surrealismo, el arte surgido de los campos de concentración, los artistas del exilio, las referencias de los grandes creadores, el genio de Picasso, la liberación de París, los traumas de la guerra o la rebelión contra el canon establecido y para ello serán más de quinientas obras pertenecientes a un centenar de artistas la que se exhiban. Un listado descomunal para una exposición que marca un antes y un después en la aproximación a este territorio casi virginal, y al que nunca antes se ha aproximado nadie de manera tan global.
Bonnard, Calder, Dalí, Dubuffet, Dufy, Ernst, Giacometti, Kandinsky, Klee, Léger, Magritte, Matisse, Picasso, Miró o Tanguy son solo algunos de los nombres que nos esperan en el museo bilbaíno en un encuentro que reafirma las palabras de Orson Welles en boca de Harry Lime en ‘El tercer hombre’: “Tú sabes lo que ha dicho ese individuo: Italia, durante treinta años, bajo los Borgia, tuvo guerras, terror, asesinatos y derramamiento de sangre... pero produjo a Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza tuvieron amor fraternal, quinientos años de democracia y paz. ¿Y qué produjo? ¡El reloj de cuco!”.


Publicado en Diario de Pontevedra 24/03/2013
Imagen:  
Charlotte Salomon (1917–Campo de concentración de Auschwitz, Polonia, 1943)
Sin título (4917), 1940–42
Gouache sobre papel
32,5 x 25 cm
Charlotte Salomon Foundation, Joods Historisch Museum, Ámsterdam
© Collection Jewish Historical Museum, Amsterdam
© Copyright Charlotte Salomon Foundation

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