martes, 15 de enero de 2013

¡Bendita enfermedad!


‘El mal de Montano’ es parte del proceso de reflexión del autor, Enrique Vila-Matas, sobre lo que puede llegar a suponer lo literario en el hombre.


Es esta la segunda vida de un libro. La resurrección de un texto emblemático en la obra de Enrique Vila-Matas que, de la mano de la Editorial Seix Barral, nos vuelve a alumbrar con su mejor escritura. Y hablar de la mejor escritura de este autor es mucho decir. El creador de piezas como ‘Bartleby y compañía’ o ‘Dublinesca’, por citar solo dos títulos que además están muy relacionados con éste que nos ocupa, ha venido a conformar una de las obras literarias más firmes de nuestras letras. Con ‘El mal de Montano’ Enrique Vila-Matas continúa ese proceso reflexivo en torno al hecho literario y como éste afecta al creador hasta consecuencias de lo más imprevisibles, tanto para los protagonistas de la novela, como para los propios lectores, que se dejan llevar por unos territorios, que, en el caso de este escritor, nunca dejan de sorprender al conducirse por espacios experimentales que acaban por deslumbrar al lector.
Con su primera edición en el año 2002 Enrique Vila-Matas buscaba exortizar los demonios literarios que le conducían hacia la literatura como enfermedad, una acción compulsiva que le lleva a escribir de manera permanente, dándole la espalda prácticamente a todo lo que no sea componer un relato. Una reacción diametralmente opuesta a la que había presentado años antes con otro gran libro, ‘Bartleby y compañía’, en el cual era precisamente el efecto contrario el que se producía, al ser el abandono de la escritura lo que propiciaba la trama de la novela. Ambos escritos contaron años después con un maravilloso epílogo, ‘Dublinesca’, en la que un editor con la moral por los suelos, se une a tres escritores para desplazarse hasta Dublín a rendir homenaje a James Joyce, así como a certificar el fin de una época en lo literario.
Como vemos estamos ante tres obras que entre sí se mueven continuamente alrededor de una literatura capaz de producir monstruos, de adentrarse en nuestra mente para conducirnos por lugares insospechados. Por esos lugares serán por los que se mueve el protagonista de ‘El mal de Montano’, una enfermedad literaria que le llevará a realizar un viaje, no solo de coordenadas geográficas, sino, y este será el más interesante, a través de las obras de diferentes autores que hicieron del género del Diario un ejercicio  que obliga a la escritura de forma permanente. El autor muestra además de un profundo y maravilloso conocimiento del universo literario, una manera de aproximarnos a todos ellos que se convierte en el verdadero origen del interés que despierta la obra en el lector.
Enrique Vila-Matas nunca se acomoda a la hora de estructurar sus trabajos, siempre nos sorprende, y durante la lectura de esta novela, en la que el propio protagonista va escribiendo su libro a modo de diario, el lector va transitando por una mezcla de géneros entrelazados. Piezas de un puzzle que al final ofrecen la perspectiva de lo que es una enfermedad que podríamos calificar como bendita, por lo que de productivo tiene para el hombre como visualización de sus capacidades creativas o intelectuales, pero que en su peor versión degradan y acosan a ese protagonista consumiéndolo a cada instante, en una suerte de ‘mal de vivir’ como Fernando Pessoa dejara enunciado en su ‘Libro del Desasosiego’ y al que se hace referencia, junto, como ya comentamos, a otros autores también afectados por este vertiginoso mal.
Una enfermedad que provoca la lucha de protagonista y autor contra aquellos que no respetan lo suficiente este oficio, contra los que realizan, afrenta tras afrenta, un malsano ejercicio contra este noble arte, y que son, por lo tanto, merecedores del repudio. Una crítica suavizada desde la brillantez, la inteligencia, y las siempre necesarias dosis de humor.

Publicado en Revista. Diario de Pontevedra 13/01/2013

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