domingo, 30 de diciembre de 2012

Memoria



Llevo una semana como el niño de ‘El sexto sentido’, es decir, viendo muertos por todas las esquinas. Es el resultado de encargarse de componer el obituario con el que se pone punto y final a nuestro trabajo a lo largo de todo un año. Un puzzle de caras y hechos en el cual, y enfrentado a todos esos rostros que van desde Tàpies a Niemeyer o desde Carlos Fuentes a Tony Leblanc, pasando por Manuel Fraga, Isaac Díaz Pardo, Basora, Mingote, Valentín ‘el castañero’, Joaquín Queizán, Chavela Vargas o Carrillo entre otros muchos, lo primero que debe hacer uno es dar gracias a quien sea por seguir por estos lares, por trascender a unos seres que con su vida han contribuido a confeccionar la nuestra desde sus diversas ocupaciones. Ellos ya no seguirán entre nosotros, pero su huella quedará para siempre adherida a nuestra memoria, al fin y al cabo lo único que somos: memoria. Eso a lo que han dedicado su esfuerzo, con independencia de su trascendencia, es parte tanto de lo que somos como de aquello en que nos convertiremos. Nadie duda de que las risas provocadas por Miliki, las canciones de Whitney Houston, las películas de Borau, la emoción de ver jugar al ajedrez a Ramón Escudeiro, las palabras de Marcelo Otero o la pintura de Leopoldo Nóvoa son la memoria de una vida, tan suya como nuestra.
 
 
Publicado en Diario de Pontevedra 29/12/2012

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