domingo, 11 de noviembre de 2012

41



Adentrarse de manera definitiva en la década de los cuarenta conduce de manera inexorable a realizar una profunda reflexión, ¿sobre qué? sobre todo y sobre nada. La muerte, no, todavía es muy pronto, y más en esta Pontevedra que reniega del polvo eres y en polvo te convertirás, así que lo dejamos para otra década. ¿Qué es lo que le gustaría a alguien que acaba de cumplir los 41? Pues ya que es la misma edad que Pep Guardiola, hacer como él, pirarse un año enterito a un piso de lujo en Nueva York a pasar eso tan exótico que es un año sabático, y en donde ahora, tras el triunfo de un Obama convertido en pato cojo, los Estados Unidos se transformarán en un edén de progreso y libertad para el ser humano. Solo me quedaría la pena de no ver a Romney intentando abrir las ventanillas del Air Force One, pero no se puede tener todo, incluso en el mundo de los deseos eso es imposible. Mejor será volver a esta realidad agradablemente cotidiana y ver como los años pasan para todos, tanto que hasta Manolito Gafotas se nos ha hecho mayor. Esperemos que también la voz le haya cambiado, ya que todavía parece retumbar en mi cabeza aquel tonillo castizo-infantil que, como un picahielo, se clavaba en mi resacoso cráneo en las mañanas del fin de semana. Aquellos tiempos ya no volverán, ni falta que hacen.


Publicado en Diario de Pontevedra 10/11/2012 

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