martes, 17 de julio de 2012

Un detective enredado


Es la última novela de Eduardo Mendoza, y en ella recupera a ese singular detective anónimo que, en esta ocasión, defenderá a Europa de un atentado

Un peluquero metido a detective en la Barcelona de la actual crisis es el punto de arranque de esta sátira que Eduardo Mendoza compone en la que es la cuarta novela escrita sobre este curioso detective. ‘El enredo de la bolsa y la vida’, no deja de ser un divertimento literario de un autor que gusta de salpicar su magnífica narrativa de este tipo de obras. Muchos le acusan de no hacer uso de su talento para escribir obras de mayores alturas literarias, pero él mismo reconoce cierto desaliento ante como son recibidas esas obras frente a esta otra literatura mucho más cercana al gran público: “Son más fáciles de escribir y dan más dinero. La última novela que escribí con intención y ambición fue ‘Mauricio o las elecciones primarias’ y está olvidada y marginada”, aseveró el autor en el transcurso de una entrevista concedida a El País durante la promoción de la novela.
En ‘El enredo de la bolsa y la vida’ plantea un juego entre cómico y surreal, donde un grupo de personajes, a cada cual más extraño, se embarcan en una historia llena de puntos absurdos, pero que en más de una ocasión descerrajan la sonrisa del lector. Y esto la verdad no es poco, sobre todo cuando se reviste del indiscutible talento del escritor barcelonés.
Este detective sin nombre, cuyo local de trabajo se encuentra junto a un bazar chino, se dedicará junto a sus compañeros de aventura a desbaratar un plan terrorista que busca acabar con la vida de Angela Merkel en una visita de la líder germana a Barcelona. Este esperpéntico planteamiento es la excusa perfecta para acercarse a esta época tan confusa que nos toca vivir, y en la que la sociedad española ha puesto de manifiesto muchas de sus carencias y males. Eduardo Mendoza no dudará entonces en sacarnos los colores, en situarnos en el centro de esa diana en la que hacer impactar sus afilados dardos para pinchar, sobre todo, en esa moralidad, o mejor dicho, amoralidad que esta crisis se ha empeñado en desnudar.
Desfile| Por sus páginas precisamente eso es lo que se mueve. Un delirante desfile que descubre al ser humano a merced de este periodo turbulento y caótico. El empeño de esa banda por lograr su objetivo es un cónclave por aunar esfuerzos por lograr alcanzar, desde sus vidas cotidianas y monótonas, un instante para sentirse orgullosos y realizados. Se va así configurando una relato policial, algo que al principio no se intuía, pero que a medida que el autor va enganchando y proponiendo situaciones aparece esa novela de género, aunque siempre desvirtuada por el carácter fabulador e histriónico que se palpa en cada una de sus páginas.
No cabe duda de que esa forma de mirar la realidad a través del cristal del humor va a permitir ofrecer nuevas perspectivas y aproximaciones imposibles si el relato se hubiese ceñido a un mundo lógico y real. Las historias que se ocultan detrás de cada uno de los personajes, e incluso sus nombres, absolutamente desternillantes, son los puntos de fuga de una historia planteada como la excusa perfecta para urdir una narración en la que se esconden muchas más cuestiones que las que pueden aparecer a primera vista. Y es que Eduardo Mendoza, pese a que nos quiera vender ciertos toques frívolos de su obra, son precisamente esos toques los que le permiten mostrar la realidad que nos toca vivir en base a una historia descabellada, pero que solo es la disculpa para mostrar cómo esta Europa en quiebra, no solo económica sino moral, plantea su supervivencia de manera tan atropellada como absurda, tan lacónica como incontrolable. Y en su interior, individuos como los retratados asisten aturdidos a los vaivenes de un continente que cada vez más añora su propia identidad.

Publicado en Diario de Pontevedra 15/07/2012

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