domingo, 1 de julio de 2012

Falso 9


Ha sido el gran debate nacional a lo largo de este mes, ya que lo de la prima de riesgo lo tiene el presidente controlado, solo nos quedaba centrarnos en el fútbol, paraíso eterno donde los éxitos colman de felicidad al noble pueblo español. Si en otras citas cuando éramos pobres nuestras cuitas se centraban en los rifirrafes de Clemente con la prensa, los errores de Salinas o Raúl sí, Raúl no; en esta ocasión, y ya acomodados como nuevos ricos, nuestro discurso ha progresado y no duda en entrar en el análisis táctico del once titular o abordar el trascendental tema de los días de descanso y los viajes entre partidos. Es lo que supone aspirar a grandes logros, sentirse favorito y no preocuparse por un mal partido. Es entonces cuando el españolito se lanza a debatir sobre la imperiosa necesidad de un delantero centro, como si el resto de los diez jugadores saltasen al campo con las piernas atadas. Llenos de razón ponemos a los pies de los caballos tanto al equipo, que ellos mismos vieron ser Campeón de Europa y del Mundo, como a su técnico, mientras éstos no hacen más que superar partidos y registros impensables hace unos pocos años. Además de ganar queremos cuadrar el círculo, deslumbrar a los rivales con nuestra estrellita en el pecho y acabar el partido entre abrazos y sonrisas. Y eso, señores, no lo consigue ni Italia.


Publicado en Diario de Pontevedra 30/06/2012

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