domingo, 27 de mayo de 2012

Mmmmmh!

Acoge de nuevo la Sala-X de la Facultade de Belas Artes  una exposición colectiva de alumnos directamente implicados en lo que se cuece en su interior. Ocho artistas que, desde diferentes formatos, apelan a nuestros sentidos para que degustemos sus propuestas artísticas. Ocho placeres visuales con los que deleitarnos a partir de una serie de nombres llamados a protagonizar tiempos venideros en el devenir artístico. Hasta el 8 dejunio tenemos de plazo para recorrer este espacio y decidir si el menú aquí expuesto es o no de nuestro agrado.


A fuego lento Marta Bran, Antón Caamaño, Beatriz Lobo, Christian García Bello, Cristina Ramírez, Eme, Jesús de la Iglesia, Joseba Muruzábal con Mar Caldas como ‘chef-comisaria’ de la exposición, han ido cocinando este menú artístico con el que podemos degustar el talento que se contiene en este grupo de creadores, definidos por su juventud, y por su formación en este centro pontevedrés que no cesa de poner en la calle, y en perfecto funcionamiento, a artistas desde las más diversas disciplinas.
Pintura, dibujo, vídeo o escultura son las que aquí nos convocan para rastrear unos lenguajes plenamente actuales, que hablan de lo claro que estos jovenes tienen las cosas, pero también que nos evidencian su destreza para ejecutar una obra artística.
La pintura de Joseba Muruzábal, muestra a un excelente pintor, un dominador de la luz sobre el lienzo con un trabajo muy especial al convertir en protagonista de sus trabajos a sus amigos o a esos monumentales perros; Antón Caamaño propone varios ejercicios, desde un irónico peluche, hasta un gran agujero creado con una simple mancha o un montaje con globos; Beatriz Lobo, nos seduce con sus ‘Problemas tiernos’, unas composiciones llenas de inocencia pero también con una gran carga de profundidad; Marta Bran nos lleva al universo del hogar y a conseguir que los objetos cotidianos de nuestras vidas alcancen el rango de elemento artístico; Christian García coquetea con el minimalismo, al sugerir cómo un simple papel es capaz de generar toda una geografía, una poderosa cordillera creada desde un frágil papel; con la fragilidad también juega Cristina Ramírez, salpicando una pared con unas figuras tan sencillas como seductoras; Eme, es capaz de contener en su pintura un silencio que emana de una surrealista composición, capaz de crear una atmósfera, compagina esa obra con sus esculturas ‘biológicas’; y nos quedan las miradas, que al final es lo que te sueles llevar de cualquier exposición: miradas y sentimientos, ambos concentrados en la instalación que el vídeo de Jesús de la Iglesia propicia, un encierro entre dos personas que se miran y se sienten.
El gran valor de este tipo de exposiciones, en las que se agrupan a varios artistas, es el permitir analizar, no solo propuestas artísticas, sino algo más interesante, como es la confección de una generación artística que, tras lo aquí visto, tiene mucho que decir. Simbólicamente la Sala-X esa el paso final, el salto al vacío que antecede a la salida de los alumnos ya casi artistas; y desde esa metaforización del destino es desde la que podemos apreciar los frutos madurados en las aulas a través del contacto con sus profesores. El orgullo de la Facultad se visualiza mejor que en cualquier listado de notas en este tipo de iniciativas.
Ocho menús ante los que nos podemos deleitar saboreando sus propuestas, y dejándonos llevar por el talento que surge de la juventud y el arte. Ambos deberán seguir cociéndose lentamente, para seguir progresando, y convertirse así en un gran plato.

Publicado en Revista. Diario de Pontevedra. 27/05/2012
Fotografías Guille López.
Obras: Marta Bran y Eme.

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