martes, 21 de febrero de 2012

El valor de una generación

Son dos nombres surgidos de la Facultade de Belas Artes, miembros de una generación ya mítica del último arte gallego. Participantes por primera vez de una enseñanza artística universitaria en nuestra ciudad, convirtiéndose en un semillero de artistas que han redimensionado nuestro paisaje creativo , expandiéndolo hacia el exterior. Pocos ejemplos son tan acertados para dar inicio a una secuencia de exposiciones que rinda homenaje a aquellos ‘pioneros’, como los de Rut Massó y Salvador Cidrás.  La Sala-X levanta acta de ese tiempo transcurrido.


En noviembre de 1990 comenzaba una de las historias culturales más atractivas de la Pontevedra de las últimas décadas. En el mes de noviembre de ese año en la Facultade de Belas Artes -todavía lejos de su ubicación actual- se impartía la primera clase de esa carrera artística. A partir de ahí, generaciones y generaciones de artistas han salido de sus aulas para, con mayor o menor fortuna, posicionarse en el siempre complejo mundo del arte. Dos de ellos, pertenecientes a la primera promoción salida de aquella incipiente Facultad, Rut Massó y Salvador Cidrás, retornan a su centro de estudios a través de una exposición en la Sala-X para mostrar el valor de aquella generación, el compromiso del artista con su obra y el proceso evolutivo que se produce siempre en el trabajo de cada creador.
Esa generación, referente ya no solo en el recorrido de la Facultad sino del propio arte gallego, tuvo la visualización del futuro que se aproximaba con una exposición ya emblemática en los últimos tiempos artísticos en Galicia: ‘Novos Camiñantes’, llevada a cabo en 1999 en el Pazo da Cultura de Pontevedra bajo el premonitorio comisariado de Miguel Fernández-Cid. Allí un listado de nombres se revelaban como realidad y como la consolidación del nuevo sistema de representación artística que sacudía nuestra realidad de una manera tal que no se veía desde los planteamientos de Atlántica en los años ochenta.
Estaba en aquella cita Salvador Cidrás, no así Rut Massó, pero ambos, con independencia de aquella cita, fueron creando su propio camino, su discurrir por un territorio minado en el que han sabido responder desde la intuición propia y la formación que los distingue como generación de camadas anteriores.
Y el tiempo fue pasando y nos encontramos en esta muestra como ambos reflejan ese fluir temporal, profesional y personal en ‘Tránsitos’, una convocatoria que espera reunir en la Sala-X de manera seriada a algunos de esos nombres consolidados y de los que profesores y Universidad se enorgullecen. Un par de décadas después, ambos volvieron, no solo como un hecho personal de dos carreras que se volvían a encontrar tras las aulas y todo lo que hay fuera de ellas, sino como reflejo de un estado. De toda una generación que ha nutrido nuestro imaginario de una manera vigorosa y como nunca antes había sucedido. Curiosamente, el día de la inauguración de esta muestra, aquel comisario que en 1999 se fijó en muchos de ellos, Miguel Fernández-Cid, también estaba presente, reconociendo un discurso fértil y poderoso basado en la búsqueda de la identidad del ser humano. Rut Massó desde la evocación de la pintura, el paisaje y el retrato y un planteamiento espacial meditado de sus obras, mientras, Salvador Cidrás, también muestra su preocupación por la intervención en el espacio creando un túnel de acceso donde se citan las imágenes desde las que ha reflexionado en los últimos años sobre esa identidad. Y es que el tiempo no ha pasado en vano.



Publicado en Diario de Pontevedra 19/02/2012
Fotografías de Alba Sotelo

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