martes, 17 de enero de 2012

Desubicados

Hunde Cayetano de Alba sus Lottusse en los terrones andaluces, que viene a ser lo mismo que colocar a Mariano Rajoy ante un micrófono. Relaciones inconexas en la realidad de un mundo cada vez más irreal. El noble lo hizo como desagravio y rehabilitación del ilustre apellido ante las sandeces que en la intimidad de un sofá le comentó al follonero, el mejor confesor televisivo posible, y lo hizo como quien se toma un vermú con aceitunas mientras le escupe el hueso a quienes varearon los olivos de su propio patio trasero. El político, por su parte, ocupó el asiento de Moncloa prestado durante 25 minutos a la agencia EFE en un mensaje dirigido a la nación, un mensaje único e indivisible en el que los medios tuvieron que olvidar la incisión en el discurso para presentarlo de manera fría y aséptica. Quizás sea lo mejor en estos tiempos de medidas sanitarias en las que el bisturí del cirujano se debe mover con calculada precisión, extirpando tumores en videoconferencia con el Bundestag de la doctora Merkel. El presidente dio la cara y la tiene igual que hace veinte días durante su investidura, para gran desánimo de los que pensaban que habría algún cambio en su fisonomía tras haber mudado su programa electoral sin anestesia previa. En el ‘inicio del inicio’ de la era Rajoy son muchos los desubicados, perdidos en una realidad que no es la suya, pero sí la de todos.


Publicado en Diario de Pontevedra 13/01/2012

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