domingo, 4 de diciembre de 2011

Los cuentos de Muñoz Molina

El relato entendido como una singular forma de expresión, probablemente más libre y hasta arriesgada que la narración larga, permite a Antonio Muñoz Molina explorar nuevos territorios, visualizando así una nueva faceta de su obra.


Quizás la publicación de este libro sea como someterse a una terapia descompresiva, al pasar de una gran novela (hablando tanto en términos de  tamaño, como de la implicación del escritor en ella) a trabajar desde el relato breve. Así parece haber sucedido con Antonio Muñoz Molina, quien, tras la escritura de ‘La noche de los tiempos’, nos presenta ahora la recopilación de un conjunto de relatos bajo el nombre genérico de ‘Nada del otro mundo’. Nombre del primero de los cuentos que conforman esta selección de títulos, ya publicados en diferentes medios, a los que se les suma un relato inédito que cierra el volumen: ‘El miedo de los niños’.
Es quizás este interés por volver a revisitar lo publicado en ese formato breve, el síntoma evidente de un nuevo tiempo en la consideración del género. Su adaptación a nuestro frenético ritmo de vida, a las limitaciones que de tiempo y papel imponen los editores que en ocasiones encargan textos no demasiado amplios para conectar con el lector fugaz y apresurado. Esta nueva contextualización de lo literario explicaría la reciente salida a la luz de numerosos volúmenes, en los que o bien se hace una amalgama de diferentes creadores o se apuesta por que un mismo escritor haga acopio de sus trabajos en dicho género.
Comentaba en las primeras líneas de este artículo la implicación del autor con su última novela ‘La noche de los tiempos’, trabajo al que el tiempo otorgará la dimensión que merece (y que muchos racanearon) por su forma de aproximarse a la Guerra Civil desde una valentía mostrada al alejarse de oportunismos demagógicos tan accesibles a la hora de aproximarse a todo lo relativo a la espinosa cuestión de la memoria histórica, pero también con el tratamiento de los personajes y la estructura de lo narrado. Un esfuerzo del que parece una buena manera de evadirse releer aquellos cuentos que han ido jalonando una de las trayectorias literarias más destacadas de nuestro país en las últimas décadas.
Curiosamente en ellos el autor evidencia siempre una distancia con la realidad, una medida lejanía que se establece a través de un gusto por incluir elementos de misterio que truncan el discurrir de estos relatos. Mucho más intenso en el modélico ‘El miedo de los niños’, donde el autor abre la puerta a la infancia, para que una atmósfera de miedos, enfermedades y angustias, propiciados por la magnífica descripción de espacios y personajes, va aumentando la inquietud del lector en la despedida del libro. Ese mismo lector que ya había ingerido pequeñas píldoras con títulos como ‘El hombre sombra’, ‘La poseída’, ‘Extraños en la noche’, o ‘El cuarto del fantasma’ en los que se van explorando esas atmósferas del desasosiego, pero donde siempre habrá un río, como ese ‘río del olvido’, cuyas aguas tendremos que atravesar aún a riesgo de perder la memoria, de borrar aquello en lo que nuestra vida no nos ofrece refugio. La memoria que el autor no ha perdido para hacer de los detalles de la vida ese click que activa la imaginación y la posterior escritura. En sus cuentos se reconoce cómo cada uno de ellos surge de un instante, de una aproximación a un momento casi siempre más actual que el desarrollado en sus novelas, alimentado por numerosas y voraces lecturas, de muchas de las cuales nos participa el autor en sus habituales artículos de prensa (impagables recomendaciones para los lectores), entre las que podíamos apreciar la profunda y bendita huella de Edgar Allan Poe. Un libro imprescindible para conocer el trabajo del escritor jienense en el ámbito del relato, en el que se reúne una escritura realizada, como admite el propio escritor en una nota previa, "mientras yo andaba a otras cosas".

Publicado en Diario de Pontevedra 04/12/2011

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