martes, 8 de noviembre de 2011

"Ilustremos a nuestros jóvenes"



Citando las palabras pronunciadas por Victor Hugo, en un famoso debate sobre la retirada de fondos del gobierno francés dedicados a la cultura y a la educación: «Si hay dinero para iluminar nuestras calles, también debería haberlo para iluminar a nuestros jóvenes», se despedía el director de cine Bertrand Tavernier del público asistente a la conferencia que en la Ciudad de la Cultura significó el remate al III Congreso Internacional de Historia y Cine organizado por el Departamento de Historia del Cine de la Universidad de Santiago de Compostela, que dirige el profesor Ángel Luis Hueso. Todo un acierto, ya que pocos directores han sido más afinados a la hora de establecer un nexo entre ambas disciplinas como el creador de las obras maestras del género: ‘La vida y nada más’, ‘Capitán Conan’ o su última realización, ‘La princesa de Montpensier’. Su discurso fuera de la pantalla se descubrió aún más cautivador que el exhibido en sus películas. Desde su sabiduría y ejercicio, la calidez de la palabra y un arrebatador amor por el cine y la cultura (emocionante oírle comentar sus lecturas juveniles de Alejandro Dumas, en especial de ‘El Conde de Montecristo’), fue desgranando sus experiencias desde ambos puntos de vista que tantas veces se han entremezclado en su brillante carrera.
En el salón de actos de la Biblioteca de la Ciudad de la Cultura, en sus irónicas palabras «el lugar menos indicado para hablar de cine histórico», Bertrand Tavernier nos descubrió cómo el pasado puede ser el marco idóneo para contar historias,  ya que eso es precisamente lo que busca el director de ‘Round Midnight’, contar historias de personas dentro de una ambientación lo más fiel posible a la realidad del momento. Lejos de pretender desarrollar el paisaje de una época histórica, el paisaje debe ser el de los seres humanos, el de la narración de los intereses de unos personajes en el tiempo que les ha tocado vivir. La película, servirá no sólo como un entretenimiento, sino como el acercamiento a un pasado en muchos casos sonrojantemente desconocido por gran parte de la población. Se entronca así con las graves taras de saber de nuestros sistemas educativos, las lagunas de nuestras jóvenes generaciones. Y si se queja el director galo, cómo no quejarnos también nosotros con un sistema educativo en el filo de las tijeras de los recortes. Bertrand Tavernier hizo apostolado del cine como elemento complementario de la educación, y refrendó lo que muchos pensamos sobre la necesidad de su inclusión en los planes de estudio más básicos. Películas como ‘Hoy empieza todo’ nos hablan del papel de la educación, apostando por el profesor como difusor de unos valores que el cine puede y debe ofrecer también en la búsqueda de la luz necesaria para iluminar a nuestros jóvenes.


Publicado en Diario de Pontevedra 8/11/2011

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