domingo, 28 de agosto de 2011

La ambición de ser actriz

Clásicos para un verano (IX).  Sus catorce nominaciones a los Premios Oscar la situaron durante décadas como referencia de un trabajo global bien hecho. ‘Titanic’ fue la película que la igualó a nominaciones pero ese transatlántico moderno y digital poco tiene que ver con el aroma al gran de cine de estudio que desprende ‘Eva al desnudo’ (1950). La consagración de Joseph L. Mankiewicz, no sólo como director, sino como guionista o director de actores. Una película eterna e insuperable.



Deslumbrado. Así es como se queda uno tras ver, o tras volver a ver- hay películas que se pueden ver mil veces- ‘Eva al desnudo’. Uno no sabe muy bien que destacar más de una obra como esta: un guión perfecto, una puesta en escena medida hasta el último detalle, unos diálogos tan lúcidos como afilados, la interpretación de un conjunto de actores en estado de gracia y como no, la dirección de uno de los mejores directores de la historia del cine. El nombre de Joseph L. Mankiewicz se ha visto eclipsado siempre por el de los poderosos nombres  surgidos del Hollywood más clásico: Welles, Ford, Cukor, Hawks, Wilder... pero a la vista de su obra uno se sorprende de la enorme regularidad de un director del que se podría decir, y esto se puede decir de muy pocos, que no tiene una película menor, y todo ello cultivando prácticamente todos los géneros. Con ‘Eva al desnudo’ el mundo de Hollywood comprendió de su valía, la que ya venía demostrando como director, productor o guionista desde su llegada al cine a principios de los años treinta. Pero no sería hasta 1950 con esta ácida y crítica historia sobre la ambición de los actores en el mundo del teatro con la que Joseph L. Mankiewicz fue definitivamente acogido en el olimpo hollywoodiense, convirtiéndose rápidamente en uno de los nombres más respetados y con el que los mejores actores deseaban actuar, sabedores de lo que era capaz de extraer de ellos. Pocas veces Ava Gardner actuó mejor que en ‘‘La condesa descalza’ o Elizabeth Taylor en ‘De repente el último verano’, o Marlon Brando en ‘Julio César’ y ¿qué me dicen de la interpretación de Bette Davis en el papel de Margo Channing en esta ‘Eva al desnudo’?

Ambición| La historia de una joven seguidora de una veterana actriz a la que el paso del tiempo mortifica, que se convierte en su sustituta y logra embaucar a todo el mundo del teatro, es la trama perfecta para que Mankiewicz nos ofrezca uno de los mejores guiones de la historia del cine. Una maquinaria perfecta en la que estuvo trabajando durante varios años y por la que ir pasando a una serie de actores, muchos de ellos llegados por casualidad (en principio Claudette Colbert era la actriz destinada para el papel de Margo Channing), para presentar esta hoguera de las vanidades humanas. Una carrera que confunde el sueño de ser actriz, con la ambición desmedida convertida en una tormenta (como la que Bette Davis anuncia en la fiesta que celebra en su casa) de ambiciones y deseos, de conservación de vanidades y egos, pero también de redenciones entre martinys muy secos y turbadoras miradas en las que se encierra la vida de estas gentes del espectáculo, en las que Mankiewicz se fija para mostrarnos su realidad tras las bambalinas, cuando los focos se apagan y el actor se vuelve persona.

Mujeres| Si se ha caracterizado siempre al director estadounidense (su padre era un berlinés emigrante en Estados Unidos) por su trabajo con las mujeres, esta película es quizás su culmen. Un año antes otra extraordinaria cinta, ‘Carta a tres esposas’, buceaba en la psicología femenina (le apasionaba la psquiatría, carrera que comenzó a estudiar para luego licenciarse en Arte) a través de una narrativa novedosa y que mostraba su interés por la experimentación en el discurso cinematográfico, paso siguiente que nos ofrece en ‘Eva al desnudo’, donde la historia de Eva Carrington es comentada desde la voz en off de los diferentes protagonistas de la película. Una narración poliédrica que permite visualizar cómo esa desconocida llega a ser una reconocida figura del teatro y también cómo ven los demás ese ascenso. El trío de actrices Bette Davis, Anne Baxter y Celeste Holm ofrecen un muestrario impagable de gestos y miradas, de interpretaciones que a buen seguro le valieron de mucho a una jovencísima Marilyn Monroe, que debió estar con la boca abierta durante todo el rodaje viendo el mundo en el que acababa de internarse. Sobre ellas se sustenta la película y se reconoce la maestría del director a la hora de sacar de las actrices un punto más de implicación de lo que otros directores lograban. A ellas Mankiewicz une su especial manera de narrar, de contar una historia, al fin y al cabo de lo que se trata a la hora de hacer cine. Sus inicios como guionista junto a su hermano Herman, quien firma junto a Orson Welles el guión de ‘Ciudadano Kane' tiene en esta película, el refrendo absoluto a esa labor, de hecho hay muchas similitudes entre los planteamientos de Welles y los que Mankiewicz nos ofrece en 'Eva al desnudo': el empleo del flashback, los juegos temporales, la voz en off, incluso algún aspecto visual como el juego final con los espejos que nos recuerdan a ‘La dama de Sanghai’, ponen en contacto las obras de estos dos directores. Precisamente esa escena final deja abierta la narración al presentarnos la llegada de otra joven al lado de la ahora estrella Eva Harrington, el presagio de una nueva historia de codicia.
Joseph L. Mankiewicz en una de sus frases más repetidas decía que “la vida destroza cualquier guión”, el cine puede hacer la vida perfecta y de hecho, él hizo un cine perfecto, el cine que nos enseñó todo sobre Eva, sobre la ambición y el deseo, en definitiva, sobre el ser humano.


Eva al desnudo (All about Eve, 1950)
Blanco y negro.
Director: Joseph L. Mankiewicz.
Guión: Joseph L. Mankiewicz.
Música: Alfred Newman.
Producción: Darryl F. Zanuck.
Dirección artística: Lyle R. Wheeler, George W. Davis.
Fotografía: Milton Krasner.
Duración aproximada: 133 minutos.
Estreno: 13 de octubre de 1950
Intérpretes: Bette Davis, Anne Baxter, George Sanders, Celeste Holm, Gary Merrill, Hugh Marlowe.
Argumento: Eva Harrington es una desconocida joven que idolatra a la conocida actriz teatral Margo Channing. Tras comenzar a trabajar como su asistenta, la actriz comienza a darse cuenta de la desmedida ambición de la joven que pronto se convierte en su sustituta en los escenarios gracias a las malas artes del crítico teatral Addison DeWitt que no duda en criticar a la veterana actriz sólo para favorecer a quien se convertirá en su compañera sentimental.




Publicado en Diario de Pontevedra 28/08/2011

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