lunes, 6 de junio de 2011

Seis miradas para un cadáver

Hasta el 15 de julio la Sala X de la Facultade de Belas Artes de Pontevedra acoge la exposición ‘Soy tan loser que ni los feos me quieren’, una instalación que parte del dibujo como sustento de su expresión y al mismo tiempo como discurso formal a partir del cual afrontar el acto de crear. Bajo el comisariado de Nono Bandera, seis artistas nos ofrecen su mundo propio, un universo fantástico que atrapa al espectador y que lo introduce en una dimensión diferente a la de la realidad, donde todo puede suceder, y donde lo inverosímil se convierte en real.



Integrar la obra de seis artistas en un mismo discurso no es nada fácil, de ahí el mérito del resultado que ofrece la exposición que, comisariada por Nono Bandera, nos permite unir el trabajo de seis artistas como ElenaFernández, Inés Casajeros, Natalia Blanco, Sae Aparicio, Sara García y Tamara Feijóo. Todas ellas ex alumnas de la Facultade de Belas Artes de Pontevedra y ahora diseminadas por diferentes ciudades españolas luchando porque la formación adquirida se convierta en visualización de sus inquietudes artísticas.
A todas les une su interés por el dibujo como forma de expresión y desde estos días les ha unido también la configuración de este enorme mural en el que se van engarzando sus obras como en aquellos cadáveres exquisitos del universo surrealista. El sentido lúdico del arte está muy presente en este juego visual que se compone de las aportaciones realizadas por las seis creadoras desde cada uno de esos puntos geográficos. Seis aportaciones individuales que se han ido posteriormente relacionando entre sí. El collage de plantas y pájaros de Elena Rodríguez, el plato de comida, una suerte de bodegón desmaterializado de Inés Casajeros, las frases de Sara García, el hueco en el tronco del árbol de Sae Aparicio, los retratos enmarcados de Natalia Blanco o esa gran mantis que lentamente va engulliendo el plato de espaguetis que crea Tamara Feijóo van componiendo un impresionante mural, lleno de imaginación, pero también, al integrarse las diferentes piezas, lleno de esa extraña lucidez que generaba el cadáver exquisito en el movimiento surrealista. Las artistas, además, en esta ocasión se preocupan por mostrar ese proceso creativo tan interesante como el resultado final, y así completan la instalación con la proyección de un vídeo en el cual asistimos a su desarrollo. Todo en la muestra se escapa a la lógica, y bucea en ese mundo que entre sueños, miedos y dudas compone ese lado incontrolable de la realidad humana, lo que unido a la eterna búsqueda de la felicidad, que lentamente desparece en el mural engullida por el gran insecto, componen una radiografía sobre el ser humano. Todas las artistas han sabido generar su propio fragmento de irrealidad para integrarse en un proyecto común y solidario, donde podemos saltar de una pieza a la otra desde la continuidad de sus formas pero también desde la relación visual y conceptual que surge tras esa sucesión ilógica y surreal de cada una de las protagonistas, para llegar finalmente a la interpelación que realiza el título de la muestra: ‘Soy tan loser que ni los feos me quieren’, ¿sentido?, el mismo que puede tener el resto de la exposición, el de no ir más allá de propiciar un juego lúdico pero también lúcido en el que el espectador debe ir desconfigurando cada una de las aportaciones de las creadoras para generar su propia visión de una pieza tejida desde diferentes geografías, no solo mentales sino físicas, y que han venido a desembocar en esta Sala X, laboratorio de formas e ideas, algunas tan ilógicas como sugerentes. Es el caso.


Publicado en Diario de Pontevedra 05/06/2011
Fotografía Paula Iglesias

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