jueves, 16 de diciembre de 2010

Situación límite



Decía en una ocasión el ex ministro de Asuntos Exteriores de Israel y una de las personas más inteligente que he oído, Shlomo Ben Ami, que el conflicto entre israelíes y palestinos no tendrían solución hasta que se llegase a un punto límite, algo así como que tuviese lugar una acción llena de barbarie que se llevase por delante miles de víctimas. Ese golpetazo en las mentes del resto del mundo, y en las de los propios participantes en el conflicto, permitirían que todos se pusiesen manos a la obra y planteasen un retorno a la paz. Y pensarán ustedes, lectores deportivos, en que jardín se está metiendo este hombre (si es que todavía siguen leyendo estas palabras), pues lograr algo tan sencillo como visualizar como muchas veces dejamos enquistar las cosas, que se vayan pudriendo mientras miramos hacia otro lugar. Esos lugares, en el mundo del deporte, aparecen llenos de esperanzas, de ilusiones, de  confiarse en aquello ‘de esta vez sí’, en los que siempre se olvida que esto no es una maquinaria perfecta, sino un juego en el que muchas veces todo depende de la caprichosa pelotita.
Pues todo esto viene a cuento para acercarnos a la situación actual del Pontevedra c.f. a un club que se ha visto rodar cuesta abajo en los últimos meses hasta una situación límite, tras salir a la luz pública temas como esa deuda de más de dos millones de euros,  la posibilidad de entrar en la ley concursal, de jugadores que denuncian al club, de empleados que dudan sobre su continuidad,  o el último capítulo del serial, esa convocatoria de huelga por parte de los jugadores.  Mientras en el plano deportivo, el gran bálsamo para estas situaciones, no hace más que echar sal en la herida. Así las cosas el crack parece inminente y es entonces cuando se encuentra bajo la alfombra de un despacho la solución a todos esos males, como tantas veces enmascarada bajo un eufemismo justificador de  sueldos, en esta ocasión hablamos de un ‘plan de viabilidad’, que debe ser el mismo del Celta B, líder de la categoría, en el que casi todo se fía a «relegar el objetivo del ascenso mientras el equipo debe mirar hacia la cantera», según explicaron dos de los directores que tiene el club (aún hay alguno más), Fran Crujeiras y Artur Tamazain. Y es que todos estos años de sueños con el salto de categoría, de jugadores con unos salarios desmesurados, de infinidad de excesos y de vivir muy por encima de la realidad, parece que ha servido para descubrir la verdad del fútbol, la que debe buscar el trabajo y la exigencia máxima a los futbolistas, la de intentar reunir a un grupo comprometido en el que confiar sin prisas durante un par de temporadas para rentabilizar la inversión de los años anteriores en al cantera. Pero no, eso no servía, el Pontevedra tenía que realizar stages, concentrarse en hoteles, tener un organigrama de Primera División, pagar las fichas más altas del grupo de la Segunda División B y todo ello, para que, para sentirnos con la vitola de favoritos, ser la élite de la Segunda División B. Pues para este viaje no hacían falta tantas alforjas y ahora se quieren llenar gracias al apoyo popular (ya sería el colmo que se fuera a pedir a nuestras instituciones, tan solidarias ellas durante estos años con una Sociedad Anónima, aunque todo se andará) a los empresarios, esos que están con el agua al cuello; a los aficionados, esos que resisten, cada vez menos, un espectáculo dantesco en el terreno de juego.
Hemos tenido que llegar a una situación límite para comprender lo que se tenía que haber hecho hace varios años. Son las duras enseñanzas que nos ofrece la vida.




Publicado en Diario de Pontevedra 16/12/2010
Fotografía Rafa Fariña

2 comentarios:

  1. http://alcaldepedras.blogspot.com/2010/10/torrente-uno-los-mundos-de-gtb.html

    http://alcaldepedras.blogspot.com/2010/10/torrente-dos-el-misterio-de-torrente.html

    Un año perdido. Saludos.

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  2. Menudo tropezón!! el comentario anterior es para la entrada posterior.(Ratón nervioso)

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